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República Islámica de Irán 2001

10 de abril, Teherán 17 de abril, Isfahán
11 de abril, Teherán, Bam 18 de abril, Isfahán
12 de abril, Bam, Kermán 19 de abril, Isfahán
13 de abril, Yadz 20 de abril, Isfahán, Mashad
14 de abril, Shiraz 21 de abril, Mashad
15 de abril, Pasagarda, Persépolis, Shiraz22 de abril, Teherán
16 de abril, Shiraz, Isfahán

15 de abril, domingo

    Día soleado, muy agradable. De camino hacia Persépolis hacemos una parada en Pasagarda para ver la tumba de Ciro II el Grande, nada menos que el fundador del Imperio persa. Este rey fundó la dinastía aqueménida. La aqueménida era una casa real antigua persa, llamada así por un ancestro —probablemente mítico— llamado Aquemenes. Estaban sometidos a los medas hasta que Ciro II se rebeló en el año 550 AEC y destronó al rey meda. Tanto Ciro II como los sucesivos reyes continuaron las conquistas convirtiendo el imperio resultante en el más extenso conocido hasta entonces, llegó a contener a los actuales Grecia, Egipto, Siria, Líbano, Israel, Palestina, Turquía, Chipre, Turkmenistán, Afganistán, Uzbekistán, Libia, Bulgaria y Pakistán. A Ciro II le sucedieron Cambises II, Esmerdis, Dario I, Jerjes I, Artajerjes I, Darío II, Artajerjes II, Artajerjes III, Artajerjes IV y finalmente Darío III, que sucumbió ante Alejandro Magno.
    Visitamos las ruinas de Persépolis, hogar de los grandes reyes de la dinastía aqueménida (558-330 AEC). Persépolis significa "la ciudad persa", fue fundada por Darío I el Grande en el siglo V AEC, y fue ampliada por su hijo Jerjes y después por Artajerjes. Alejandro Magno la incendió cuando conquistó Persia en el 330 AEC
Persépolis
    A unos cuatro kilómetros al norte de Persépolis se encuentra la necrópolis aqueménida Naqsh-é Rostam con las tumbas de Darío I, Darío II, Jerjes y Artajerjes I, excavadas en la roca del acantilado. Al lado se encuentra un posible templo de fuego, el cubo de Zoroastro.
    Comemos en un restaurante camino de Shiraz, al lado de un gran estanque con carpas rojas. La señora que le había dejado a Kemali una crema para los labios quemados, se da cuenta ahora, pasados tres días, que la crema era para los picores vaginales, no para el sol.
    Ya en Shiraz, nos escapamos otra vez al bazar, siempre entretenido, aunque con pocas cosas que realmente nos puedan interesar: miniaturas, cajitas decoradas y poco más. De todas formas, es divertido pasear por las calles laberínticas del bazar.
   Por la noche, los guías nos llevan de nuevo al santuario de Shah-e Cheragh.
    Antes de volver al hotel les pedimos a los guías que nos dejen en algún restaurante para poder cenar. Nos dejan en una calle principal, junto a tres diminutos establecimientos de comida rápida donde el plástico es el rey: sillas, mesas, platos y hasta los cubiertos son de plástico. El pollo no es de plástico de milagro. Simples comederos, que yo digo.

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