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República Islámica de Irán 2001

10 de abril, Teherán 17 de abril, Isfahán
11 de abril, Teherán, Bam 18 de abril, Isfahán
12 de abril, Bam, Kermán 19 de abril, Isfahán
13 de abril, Yadz 20 de abril, Isfahán, Mashad
14 de abril, Shiraz 21 de abril, Mashad
15 de abril, Pasagarda, Persépolis, Shiraz22 de abril, Teherán
16 de abril, Shiraz, Isfahán

14 de abril, sábado

    Imagínate la situación: todos sentados dentro del autobús esperando a los guías y los mandrias que no aparecen. Ellos mismos nos fijaron ayer las ocho como hora de salida y resulta que se presentan a las ocho y media. Para partirse de risa o para echarles mano al cuello, según el humor que gastes.
    No te vas a creer lo que viene ahora: camino de Shiraz, en vez de parar en un restaurante, nos detenemos orilla de un riachuelo para zamparnos las sandías que algunos compraron ayer. Digo yo que lo normal sería ceñirnos al programa contratado y no ceder ante las extravagancias de algunos viajeros, pero al parecer los guías son de carácter débil y ceden ante cualquier presión. Visualiza la imagen: una veintena de personas comiendo sandía a la orilla de un regato con el autobús sobre un camino de tierra, sentados en cualquier sitio, piedras, troncos de árboles... Tierra, trágame. Como soy pescador me distraigo observando el riachuelo; me parece alucinante que por estas tierras desérticas discurra un río de aguas cristalinas y recias, con abundante ova en el lecho. Me dicen que incluso hay una piscifactoría de truchas arcoíris aguas arriba. ¿Pero no prohibe el Corán comer pescados sin escamas? No, el Corán no, los hádices, pero las truchas tienen escamas, aunque no lo parezca, tan pequeñas que no se ven. Y aunque no las tuvieran, no todo el mundo sigue a rajatabla las leyes islámicas.

Puerta del Corán, en la entrada norte de Shiraz

    A la entrada de Shiraz aparcamos el autobús para dar un paseo por un parque que conduce a la Puerta del Corán, un lugar favorito de los shirazíes para pasear en festivo. La puerta original se construyó en tiempos del emir 'Adud al-Dawla, allá por el 950 de la Era Común. Por ella pasaban los comerciantes que se adentraban en el inhóspito desierto y allí mismo se encomendaban a Alá para que les protegiera en su aventura. Tras varios terremotos y pillajes quedó muy desmerecida, así que en el siglo pasado se demolió y se construyó otra que se parece un poco a la antigua, pero ni el tamaño ni su situación es la misma. La estatua aledaña representa a Hafez, poeta del siglo catorce; aquí casi todo el mundo se sabe alguno de sus poemas. Un héroe nacional.
    Nos alojamos en un hotel de la cadena Homa, al lado del parque Azadi, con habitaciones que incluyen inodoro "de trono". ¡Qué respiro! Seguro que a todos nos parece una forma de evacuar más cómoda que la placa turca, sin embargo, la doctora Giulia Enders en La digestión es la cuestión dice que los inodoros "de trono" son responsables de que en Occidente suframos considerablemente más casos de hemorroides que los países donde todavía hacen de vientre en cuclillas porque sale más rápido y con menos esfuerzo. Comprobado con cronómetro. Es una cuestión de ángulo.
    Tarde libre, así que tomamos un taxi y visitamos el bazar e-Vakil. ¿Qué encontramos aquí? El bazar contiene muchas tienda de ropa, las de hombre con vaqueros, camisas normales, ya sabes, pero la ropa de mujer es espectacularmente llamativa, muy colorida y brillante, como de fiesta. Lo que más nos llama la atención son los puestos de comida, sobre todo, los de especias y frutos secos, siempre compramos algunos. Yo me he vuelto un incondicional de los pistachos naturales, sin sal, sin tueste. Irán es el mayor productor del mundo, le sigue Estados Unidos. Tambien me encantan los higos secos, al principio duros como piedras y luego se van ablandando en la boca como si fuera un caramelo.

Puesto de frutos secos en el bazar e-Vakil de Shiraz

    La mezquita Vakil está junto al bazar, así que le echamos un vistazo también. A tiro de piedra se encuentra el santuario de Shah-e Cheragh que significa Rey de la Luz. Esto ya son palabras mayores porque Shah-e Cheragh contiene el santo sepulcro de los hermanos Ahmad y Muhammad, hijos del séptimo imán Musa al-Kadhim y hermanos del octavo, el imán Reza. Ambos hermanos se refugiaron en Shiraz durante la persecución abasida de los musulmanes chiitas.
Mausoleo y mezquita Shah-e Cheragh en Shiraz
    Mi mujer se cubre con un chador negro que le dejan a la entrada. Hay separación entre hombres y mujeres, por supuesto. Dentro... ¡qué fervor religioso! Todo el mundo ora que te ora, intentando comunicarse con el más allá. Sospecho que las comunicaciones con las deidades no han mejorado mucho desde que yo era pequeño. En el colegio, los curas nos decían que teníamos que hablar con Dios. Aunque sólo tenía siete años, mi natural ya era descreído, no creía ni en el Coco, ni en el Saltamantecas, ni en el ratoncito Pérez, ni en los Reyes Magos, ni en el ángel de la guarda... Nací así, qué le voy a hacer. A esa edad lo intenté dos veces, por si las moscas; arrodillado sobre el humilladero, con las manos enlazadas sobre mi frente, me concentré, llamé al más allá pero no me llegó ni el recibí, se ve que Dios sólo habla con sujetos importantes, de la categoría de Abraham, Moisés o Job. A estos feligreses musulmanes les debe pasar lo mismo, porque si tan solo uno consiguiera comunicarse con Alá todos los telediarios del mundo abrirían con la noticia. El problema es que no se lo creería ni Dios, ya sabes lo que se dice: si hablas con Dios, se llama oración; si Dios te habla, se llama esquizofrenia... o has tomado drogas. Recuerdo una conferencia sobre religión, en el turno de preguntas, se levantó un hombre que era gay que aseguraba que el Dios cristiano le había dicho que estuviera tranquilo, que ser homosexual no era nada malo; los curas cristianos presentes lo echaron a barato, no le prestaron ni la más mínima atención. Eso sí, el público presente se rió las muelas. Pero los creyentes lo siguen intentando, no se desaniman, aquí les tienes, unos sentados sobre las alfombras con los pies cruzados y el Corán en la mano, otros de pie, concentrados en la lectura. Una mujer se agarra al santo sepulcro y llora. ¡Qué devoción! Por cierto... ¿una mujer en el lado de los hombres? ¿Cómo es eso? Sí, tiene algo de bigote, pero...
    El techo, las paredes y hasta los altavoces están decorados con pequeños trozos de espejos, el caso es que toda la estancia brilla de lo lindo. Pura escenografía para impresionar a los peregrinos. La gente guarda silencio y salen de espaldas a la puerta para no dar la ídem a la tumba. Una vez fuera, en el patio, mi mujer me comenta que en el lado de las mujeres había buen jolgorio, los críos corrían por todas partes y algunas daban el pecho a sus pequeños. Como se sabe, en el islam hay una segregación de sexos muy acusada, hombres y mujeres ni tan siquiera deben darse la mano, deben sentarse separadamente, etc. El islam considera el contacto físico entre sexos como prohibido, cuando no son matrimonio, claro, y aún así, sólo en el ámbito privado. Sin embargo, dentro del mismo sexo es aceptable, así que no te extrañes si ves por la calle dos hombretones con bigote cogidos de la mano, no son homosexuales; según los dirigentes de la actual República Islámica, la homosexualidad no existe en Irán. Claro que, como la juventud es inconformista en todas partes, hemos visto parejas muy jóvenes de la mano y hasta dándose dulces besitos en la boca, así que una cosa es la teoría y otra la realidad.
    Una de las cosas que más me está gustando de Irán son sus noches, la temperatura se torna más agradable y la humedad es muy baja. En el cielo, ni una sola nube. Una delicia.
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