Otros viajes

República Islámica de Irán 2001

10 de abril, Teherán 17 de abril, Isfahán
11 de abril, Teherán, Bam 18 de abril, Isfahán
12 de abril, Bam, Kermán 19 de abril, Isfahán
13 de abril, Yadz 20 de abril, Isfahán, Mashad
14 de abril, Shiraz 21 de abril, Mashad
15 de abril, Pasagarda, Persépolis, Shiraz22 de abril, Teherán
16 de abril, Shiraz, Isfahán

11 de abril, miércoles

    No hay piedad con el turista de viaje organizado; nos levantan a las siete y media para ver el Museo Arqueológico. Mi mujer y yo solemos pasar horas en los museos pero tratándose de un viaje organizado, ya se sabe, te enseñan las dos o tres cosas más importantes y a correr.
Estatua de mastín encontrada en Persépolis
Nuestro guía local nos muestra la estatua en mármol negro de un perro del Imperio aqueménida (558-331 AEC), varios frisos de Persépolis, una estatua sin cabeza de Darío el Grande y luego nos sueltan durante quince minutos para que nos desfoguemos paseando entre las vitrinas. Afortunadamente, cada objeto exhibido contiene explicaciones en inglés y farsi. Nuestro guía nos recuerda que la piedra con las leyes del rey babilónico Hammurabi, del siglo XVIII AEC, actualmente en el Louvre, la descubrió un arqueólogo francés en 1901 en el yacimiento de Susa, muy cerca de la actual frontera con Iraq. Y todavía no la han devuelto.
    Ahora nos llevan al Museo Muze-ye Abgine, dedicado al cristal, la cerámica y la porcelana, en la misma calle que el arqueológico. El propio edificio es una obra de arte, fue la residencia de Ahmad Qavam, el primer ministro de Ahmad Shah Qajar (1898-1930), séptimo y último sah de la dinastía Qayar. Yo recordaré este museo durante toda mi vida, no por el edificio, realmente coqueto, ni por la escalera de madera que lleva al primer piso, una monada, ni por los trabajos en cristal de las épocas aqueménidas, sasánidas e islam temprano, sino por el calambrazo que he sufrido al tocar una parte metálica del edificio. Y no será la única sacudida que reciba en este viaje. ¿Cuánta gente muere electrocutada en este país? ¿Conocen la conexión a tierra? Después de apenas dormir esta noche y estar a punto de morir por una descarga, ¿qué más sorpresas me esperan en este viaje?
    Teherán es más tolerante que otras ciudades de Irán, en lo que más se nota, a ojos del turista, es en la forma de vestir de las mujeres: la proporción de mujeres con burka es mucho menor en la capital que en los pueblos. También los colores de las pañoletas de cabeza —que en Irán llaman rusari (روسری)— son más vivos y las jóvenes más atrevidas incluso se permiten la licencia de vestir ceñidos guardapolvos de colores claros y diseños más modernos.
    La justificación del uso del pañuelo islámico o rusari es compleja. Para las mujeres occidentales es, sin duda, un símbolo de opresión y subordinación de la mujer al hombre, sin embargo, las mujeres musulmanas argumentan razones que satisfacen todos los gustos: algunas ni se cuestionan su uso, lo consideran simplemente una imposición de Alá; hay quien lo concibe como símbolo nacionalista, como tradición cultural, como autoprotección contra el acoso de los hombres, como símbolo de país verdaderamente islámico; otras lo llevan por respeto al islam o para expresar la unidad de las mujeres musulmanas en países occidentales, o porque las leyes de un gobierno autoritario así lo imponen. Éste es el caso de Irán, aunque no siempre ha sido así: durante las décadas del sesenta y setenta Teherán fue una de las capitales culturales más avanzadas del mundo; hombres y mujeres seguían la moda occidental y vestían minifaldas, pantalones de campana, los hombres se dejaban el pelo largo, patillas, escuchaban rock'n'roll, asistían a cines y teatros... Era imposible distinguir un americano de un iraní —sobre todo, si era de clase alta—. El problema fue que las instituciones corruptas del Sha crearon unas desigualdades sociales tan enormes que el país estalló en la revolución islámica de 1979.
    Tras la revolución, el ayatolá Jomeini instauró una segregación total de sexos: playas, piscinas, bibliotecas, peluquerias, polideportivos, escuelas, salas de conferencias, bodas, funerales, etc. En los cines, teatros y restaurantes se crearon una zona reservadas a familias y otra reservada a hombres. Los campos de fútbol se prohibieron a las mujeres. En el metro de Teherán, el primer y último vagón son exclusivos para mujeres, los demás son mixtos —por cierto, si viajas en el metro verás que la famosa amabilidad iraní brilla por su ausencia: luchan por un asiento como en cualquier parte del mundo—. Se creó una Policía moral que llamaba la atención a las mujeres si se esmaltaban las uñas, vestían con colores llamativos o con un estilo demasiado occidental, como pantalones muy ceñidos o camisetas con palabras en inglés. También apuntaban las matrículas de los coches de las conductoras que se quitaban el pañuelo. En la ley de 1983, se penaba estas actitudes hasta con setenta y cuatro latigazos. En 1996 el castigo se redujo a prisión y una multa. Ahora mismo está Policía casi ha desaparecido aunque todavía suele ser noticia en los medios occidentales que alguna mujer ha sido arrestada por llevar pantalones raídos que dejan ver parte de las rodillas.

    A la gente no le queda otro remedio que vivir dos vidas: una pública y otra privada. Veamos unos ejemplos: a pesar de que la ingesta de alcohol está prohibida, Irán es el tercer consumidor de los países musulmanes de su entorno, por detrás de Líbano y Turquía, y en estos dos últimos, el consumo es legal. Los controles de alcoholemia en las carreteras son frecuentes y también las retiradas de carné, tanto entre hombres como en mujeres. Las propias autoridades han estimado que existen unos doscientos mil alcohólicos en Irán. De hecho, hay ciento cincuenta centros de Alcohólicos Anónimos por todo el país. ¿Y cómo consiguen el alcohol si está prohibido? Fácil, en el mercado negro, aunque carísimo, o bien, lo destilan en casa con alambiques que venden para hacer perfumes. El Aragh Sagi o "Destilado Perruno" es muy popular, se hace a partir de uvas pasas. Otra opción son lo que llaman cocktails, bebidas que llegan al setenta y cinco por ciento de contenido en alcohol con sabor de fresa, plátano, manzana, etc. Se venden en la trastienda de los ultramarinos o en las farmacias: "Deme un desinfectante, por favor".
    Más ejemplos de esta doble vida: en la vida pública, la segregación de sexos en la educación es profunda, se da desde los siete a los diecisiete años, sin embargo, a falta de discotecas u otros lugares públicos de reunión, los guateques privados entre los jóvenes proliferan como las setas en octubre.
    Ya voy viendo dos personas con un vendaje en la nariz, ¿será coincidencia? Pues no. Muchos, muchísimos iraníes tienen complejo de narizotas y creen que una nariz pequeña y respingona es vital para su felicidad. Si quieres reducir el tamaño de tu nariz has venido al lugar adecuado porque Teherán tiene la plusmarca mundial de rinoplastias. Tres mil dólares, tres horas de operación, a lucir vendaje durante dos días y después, suerte, porque no siempre los lóbulos quedan simétricos ni los orificios iguales.
    Después de comer unos pinchos morunos, subimos al avión para recorrer los mil kilómetros que nos separan de Kermán. De Kermán a Bam nos trasladan en autobús. Doscientos kilómetros de rectas interminables que cruzan un monótono desierto. Calculo que el ochenta por ciento del tráfico son camiones. En Irán muere una persona cada hora en accidentes de tráfico, ocupa el puesto diez en el índice de muertes por cada cien mil habitantes. Y no me extraña porque la manera de conducir de nuestro chofer es para cerrar los ojos y que sea lo que Alá quiera. Los adelantamientos se suceden uno detrás de otro, con una urgencia inexplicable, se diría que nuestro conductor está enfrascado en una competición personal con un vehículo imaginario, es como si su vida dependiera de llegar lo antes posible al destino.
    Nos separan solo trescientos kilómetros de Pakistán y se nota que el bronceado de la gente es mucho más intenso que en el norte del país. A lo largo de la carretera se suceden los controles policiales cuyo objetivo principal es el control de mercancías. Nuestro autobús también se detiene, el chófer enseña la documentación y sigan ustedes. Desde mi ventanilla observo una escena curiosa: el pasaje masculino de los autobuses de línea aprovecha estas paradas para aliviarse, no hay árboles ni arbustos detrás de los cuales esconderse, solo puro desierto, así que los hombres se dispersan, se acuclillan y evacuan, ni uno solo mea de pie. Las mujeres se aguantan las ganas. ¿Por qué no mean de pie? Porque el Homo islamicus sigue a rajatabla el ejemplo del Profeta: "Él siempre se sentaba al hacer sus necesidades", decía Aishah, la niña de seis años que se casó con el Profeta. Y si así meaba Mahoma, no hay más que hablar. Y yo me pregunto: ¿Por qué viajan en autobús y no en burro como hacía el Profeta? ¿Y cómo es que el Corán no habla de los ingenios modernos, el coche, el avión, el móvil, la televisión? ¿Es que Alá no sabía que los íbamos a utilizar? Ejemplo: antes de leer el Corán hay que lavarse las manos, sí, pero... ¿y si lo leemos en el teléfono móvil?
    Llegamos de noche a Bam, donde se producen los mejores dátiles del país. El hotel Parsian Azadi es moderno y muy nuevo, no se pueden poner pegas a sus instalaciones, pero sí al servicio. Este hotel tiene aspecto de llevar abierto cuatro días, los camareros solo hablan farsi, son lentos y tímidos, andan como acobardados, se diría que les damos miedo.
    En este hotel nos hospedamos dos grupos de turistas: los españoles y unos noruegos. El contraste de culturas salta a la vista: en nuestra mesa la gente charla animadamente unos con otros, nos levantamos para buscar a los camareros, casi nos metemos en la cocina cuando la cena tarda más de lo esperado... Los noruegos están sentados en una mesa alargada sin hablarse, casi sin mirarse y además separados por asientos vacíos, como si tuvieran miedo a contaminarse con los gérmenes del prójimo. La cena tarda demasiado, claramente tienen algún problema en la cocina. Cuando llega vemos que las cantidades son de pura supervivencia, un muslito de pollo con arroz en un plato diminuto. Sabroso pero insuficiente. Se diría que no han calculado bien la compra del día y han repartido la escasez... O es que nos han visto con sobrepeso y nos quieren ayudar a bajar. Igual es eso.

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