Los viajes de Mariano

República de la India 2002

16 de marzo, Delhi 23 de marzo, Kajuraho
17 de marzo, Samode 24 de marzo, Benarés
18 de marzo, Amber, Jaipur 25 de marzo, Benarés
19 de marzo, Jaipur, Fatehpur Sikri, Agra 26 al 29 de marzo, Nepal
20 de marzo, Agra 30 de marzo, Delhi
21 de marzo, Gwalior, Orchha 31 de marzo, Delhi
22 de marzo, Orchha, Kajuraho Datos del vuelo

25 de marzo, lunes

    Nuestro despertador suena a las cinco y cuarto. A estas horas ya hay gente por las calles. Me sorprende verlos correr por las calles, algunos con ropa de deporte, otros con ropa de calle.
    Según nuestro guía, la hora habitual de levantarse son las cuatro y media. Trabajan seis días a la semana, incluso los escolares, excepto los más pequeños.
    Empezamos bien, por el camino vemos a gente llevando un cadáver en dirección al Ganges. Cerca de los ghats hay bastante actividad, a pesar de la hora tan temprana. Por indicación del guía, cambio unos billetes por monedas para dar unas rupias a los que sobreviven con las limosnas de los turistas. Están alineados sobre el barandal que conduce al embarcadero, muchas son viudas que al morir su marido se han quedado sin sustento. Antes morían con ellos en la pira funeraria, ahora tan salvaje costumbre ha quedado olvidada. Todo este tinglado impresiona un poco y es auténtico, no hay demasiado montaje comercial en torno a ello. Todavía.
    Muchos peregrinos ya están en los ghats, hacen sus abluciones y sus ofrendas florales, algunos se introducen en el Ganges hasta la cintura y rezan. Aquí también hay separación de sexos: hay ghats para mujeres y ghats para hombres. Montamos en una lancha para recorrer todos los ghats.
   
Creencias ancestrales perviven en el sagrado Ganges
A lo largo de las orillas, además de los peregrinos, vemos a los que lavan la ropa, extendiendo los coloridos saris sobre las escalinatas.
    Presenciamos también una pelea de perros y algunos turistas de aspecto jipi que se desayunan en las terrazas de las pensiones cercanas al río.
    Las cremaciones se realizan fundamentalmente río abajo. Hay abundante leña almacenada y muchas cenizas sobre los pedestales de hormigón, seguramente de las cremaciones de ayer. Parece las incineraciones se desarrollan sobre todo por la tarde. No a todos los hindúes se les quema, se libran los niños, que se les entierra.
    Kumán nos señala la casa del individuo que tiene la exclusiva del fuego sagrado. Parece que no le va mal el negocio, su terraza está flanqueada por dos enormes tigres disecados.
    Recorremos a pié las estrechas callejuelas que ya empiezan a llenarse de gente y de... vacas. Caminar por estas calles es una experiencia imborrable; a cada dos pasos surge la sorpresa. Hay muchos pequeños templos en cualquier rincón y tiendas minúsculas, panaderías, ultramarinos, etc, todo bastante sucio. Tengo la impresión de haber retrocedido en el tiempo unos mil años. En ciertas zonas no se nos permite pasar con la cámara, se las entregamos confiadamente a un chico que nos las devuelve una calle más abajo.
    Uno de los templos es problemático y hay una gran presencia policial, parece que tanto los hindúes como los musulmanes lo reclaman para sí.
    Nos encontramos con dos extranjeras, una de ellas con un enorme chichón en su cabeza, no sabemos que le ha pasado.
    Me marcho con pena de la zona de los ghats, me gustaría recorrer las callejuelas con más tranquilidad, en este hervidero humano, en cada esquina surge una sorpresa. Varanasi no deja a nadie indiferente, la vida y la muerte confluyen a orillas del Ganges.
    Por la tarde visitamos Sarnath, lugar muy importante para los budistas ya que fue aquí donde Siddharta Gautama Sakyamuni, el primer iluminado (Buda), pronunció sus primeras enseñanzas (Dharma), en el 532 AEC, a los 35 años de edad. En el siglo I y II, la filosofía budista fue muy popular en India, China, Japón, Corea, Tíbet y Mongolia. Después remitiría debido a invasiones de musulmanes, hunos y otros pueblos, pero hoy en día aún cuenta con millones de seguidores en todo el mundo.
    De los monumentos construidos en la antigüedad sólo queda las ruinas de la Estupa Dhamekh.
    Sarnath también es un lugar sagrado para los jainistas, su decimoprimer profeta falleció aquí.
    Visitamos el Museo de Sarnath, donde se exponen las esculturas budistas descubiertas en las excavaciones. Después vemos el Templo Mahabodhi, cuyas paredes están pintadas con la historia de la vida de Siddharta, el primer Buda.
    Pasamos la tarde en la piscina, nuestro hotel está un poco alejado del centro y además el día ha sido algo duro.

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