República de la India 2011

Rajastán y Kerala

15 de abril, Delhi 24 de abril, Kochi
16 de abril, Mandawa25 de abril, Munnar
17 de abril, Bikaner26 de abril, Munnar
18 de abril, Jaisalmer27 de abril, Periyar
19 de abril, Jaisalmer, Damodra28 de abril, Kumarakom, Backwaters
20 de abril, Jodhpur29 de abril, Kovalam
21 de abril, Raknapur, Udaipur30 de abril, Kanyakumari
22 de abril, Udaipur1 de mayo, Delhi
23 de abril, Kochi2 de mayo, Delhi
Datos económicos del viaje

26 de abril, martes

   A las nueve y media salimos del hotel hacia el Parque Nacional Eravikulam, quince kilómetros al norte de Munnar. Eravikulam es una reserva animal de 97 Km² que cuenta con unos setecientos nilgiri tahrs, una oveja endémica con aspecto de cabra que representa la mayor población de este ungulado en toda la India. Otros animales: ardillas, monos, martas, mangostas, nutrias, jabalíes, leopardos y perros salvajes. Los elefantes también suelen aparecer ocasionalmente en busca de agua.
   Cuando llegamos a la taquilla la cola es interminable. Como es de ley, nos colocamos los últimos en la fila y calculo una hora de espera para conseguir la entrada. Nuestro chofer pone mala cara, se va hasta la caseta y tras una corta charla con el responsable, nos hace señas con la mano: que vengáis. Asunto arreglado: nos sitúan los primeros para tomar el autobús que nos conduce hacia la entrada del Parque Nacional. Este privilegio se incluye tácitamente en el precio de la entrada: turistas, doscientas rupias, nacionales, quince. Ascendemos hasta los 1800 msnm. Las vistas del valle son sensacionales.
    Lo que no sabíamos es que los europeos éramos tan exóticos para los locales; en cuanto nos hemos bajado del autobús, la gente no ha cesado de pedirnos permiso para fotografiarse con nosotros. ¿Tan diferentes nos ven?

Fotógrafos fotografiados

   Estos escolares musulmanes de arriba nos han hecho fotos hasta que se han hartado. ¡Qué agobiante es ser una estrella!
   Y de animales, ¿qué? Poca cosa: hemos visto los famosos nilgiri tahrs, que pastan como ovejitas, y unos macacos de cola de león en la lejanía. Además, apenas llevas recorrido kilómetro y medio y, de repente, te topas con una señal que te prohíbe avanzar más. Me deja perplejo que monten toda esta parafernalia para tan corto recorrido pero así son las cosas en esta parte del mundo.
   La siguiente cita es con una fabrica de procesado de té de la multinacional Tata. La visita es guiada, así que saco mi libretita para tomar notas: El té de calidad crece en climas moderadamente calientes (13-30º C) y húmedos. Si la planta recibe menos de once horas de luz durante seis semanas seguidas, la planta se acobarda y no crece. Por eso medra mejor cerca del Ecuador. El arbusto salvaje puede crecer hasta los diez metros de altura pero para facilitar la recolección se poda a metro y medio. El guía explica que las hojas se recolectan mayormente a mano cada cinco o diez días, aunque nosotros hemos visto que algunas trabajadoras se ayudan de una artilugio que consiste en una tijera grande con una red adosada donde se recogen las hojas.

Campos de té en Munnar

   Antiguamente se obtenía las plantas a partir de plántulas pero ahora se prefieren los esquejes porque tienen mejor índice de supervivencia que la germinación y el resultado es más uniforme. Estos esquejes se mantienen en viveros hasta los trece meses de edad y después se plantan con una separación de metro y medio. En la foto se ve árboles plantados entre los arbustos de té. Su función es proteger el té del intenso calor y la luz. Los árboles también proporcionan mejoras microclimáticas y aportan bacterias que enriquecen el suelo. Un recolector experimentado puede recoger hasta 30 Kg de hojas en un día. Para conseguir un kilo se té negro se necesita cuatro kilos de hojas.
   Para comer, nuestro chofer nos conduce hasta un hotel de Munnar. Es un autoservicio y somos los únicos turistas. Los indios que nos rodean comen a gran velocidad y se levantan constantemente a llenar el plato. Aunque todas las mesas cuentan con tenedores y cuchillos, la mano es la herramienta preferida y como todos los platos llevan salsa abundante, imagínate qué dedos, de todos los colores, con sus granitos de arroz y grasa que van derramando por el suelo cuando regresan a por más comida a las bandejas del autoservicio. Al caminar hay que ir esquivando los vertidos de arroz y tomate que al ser pisados se extienden aún más por el suelo. ¡Cómo queda todo! El suelo, los manteles, las servilletas, parece una batalla campal. ¡Qué trajín! Los comensales, los camareros, si nadie para quieto. Y qué ruido hacen al sorber la sopa. Claro que, como Nasser me preguntó ayer, si nos parecía muy fino eso que hacemos nosotros de soplar la sopa cuando quema. Y qué le voy a decir.. bien mirado...
   Nasser nos lleva ahora al pantano Madupatty. Si nos fijamos en la marca del agua se diría que el pantano anda bajo de agua, pero no, andan bien, la marca superior corresponde al monzón.
Esperando turno para el paseo en lancha
   ¿Y qué hacemos en un pantano? Pues lo mismo que los demás: montarnos en una lancha rápida y admirar el paisaje. Como no deben confiar mucho en la seguridad de la lancha ni en los salvavidas, todo el mundo tiene que rellenar una hoja con su nombre y una dirección de contacto con teléfono, por si acaso. Aquí no hacen distingos entre nacionales y extranjeros, el precio es el mismo, así que tenemos que aguardar nuestro turno y la espera se hace eterna porque lo de darse una vuelta en una lancha rápida es por estos lares un pasatiempo de lo más popular. Durante nuestro recorrido, vemos una familia de elefantes al final del lago.
    De regreso hacia Munnar, visitamos un centro floricultural muy concurrido. En esta región es célebre la rara flor azul Neelakurunji, que florece sólo cada doce años. La última vez fue en 2006.
   Al pasar por Munnar nos detenemos para ver el mercado, que nos decepciona. Resulta un auténtico antro, descuidado, oscuro, sucio y en estado ruinoso. El hedor del pescado aturde. Algunos puestos se iluminan con velas. En los tenderetes de fruta nunca faltan plátanos en grandes cantidades; India es el mayor productor del mundo, un cuarto del total mundial, pero apenas exporta, se los comen todos. Nos mercamos unas lentejas para hacer dhal y salimos pitando.
   Regresamos a las seis al hotel, nada más llegar nos regalan el gusto con unos fritos calientes de plátanos, ¡esto es buen servicio!
    Mención especial merece el postre de la cena, un bread and butter de primera categoría. Hemos entrado en la cocina para felicitar al cocinero.

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