República de la India 2011

Rajastán y Kerala

15 de abril, Delhi 24 de abril, Kochi
16 de abril, Mandawa25 de abril, Munnar
17 de abril, Bikaner26 de abril, Munnar
18 de abril, Jaisalmer27 de abril, Periyar
19 de abril, Jaisalmer, Damodra28 de abril, Kumarakom, Backwaters
20 de abril, Jodhpur29 de abril, Kovalam
21 de abril, Raknapur, Udaipur30 de abril, Kanyakumari
22 de abril, Udaipur1 de mayo, Delhi
23 de abril, Kochi2 de mayo, Delhi
Datos económicos del viaje

25 de abril, lunes

   Nuestro destino de hoy es Munnar, en las montañas, así que vamos dejando el calor húmedo de la costa mientras subimos poco a poco hacia la sierra. Munnar era uno de los lugares favoritos de los gobernadores británicos para pasar el verano y cazar tigres. Ahora viven de las explotaciones de té y del turismo.
   Paramos unos minutos para echar un vistazo a las plantaciones de piñas y de caucho. La carretera cruza por zonas urbanas muy pobladas, lo que hace que circulemos a una velocidad media muy baja, y es que la densidad de población de Kerala es espectacular: treinta y cuatro millones de habitantes metidos en un superficie de 32900 km² (Extremadura tiene 41600 km²). ¿Cuánto calculas que tardamos en recorrer los ciento treinta quilómetros que separan Cochin de Munnar? ¡Cinco horas! Pero eso sí, no te aburres ni un segundo. Nos llama la atención todo, como los enormes frutos que cuelgan de los árboles y que parecen colmenas. Es el jackfruit o Chakka, como le llaman aquí, originario de esta zona de India; lo veremos muy a menudo, colgando de los árboles o amontonado en los puestos de fruta callejeros. Algunos jackfruites llegan a pesar hasta veinticinco kilos.
Escena callejera
   Otro punto de atención son las iglesias, aunque los cristianos son sólo el veinte por ciento de la población, la cantidad de iglesias es abrumadora. Se distinguen dos grupos de cristianos: los de la iglesia ortodoxa siria, de cuando Santo Tomás estuvo por aquí allá por el año 52 convirtiendo a muchos brahmanes, de clase alta, por tanto, y los católicos, convertidos por los portugueses en el siglo XVI, estos mayormente eran pescadores, de clase baja.
   Nasser nos asegura que algunas veces se producen pequeños malentendidos entre hinduistas, cristianos y musulmanes. Los periódicos se suelen hacer eco de estos conflictos, aunque por ahora, no son tan graves como en otras partes del país.
   A lo largo de la carretera pasamos ante carteles que anuncian jardines de especias, así que le pedimos a Nasser, el chofer, que nos pare en alguno. Un señor mayor, flaco y algo arrugado, hace de guía. Mientras le seguimos por un caminillo estrecho y serpenteante nos muestra las plantas y las comenta: Ahí tenéis la reina de las especias, el cardamomo verde, nativo de la India. Es un arbusto que al año de plantado ya da frutos que van cambiando de color; pasados doce años se arranca y se vuelve a plantar nuevas púas. El hibisco o cardadé, además de tomarlo en infusión, se emplea para teñir los zapatos y el pelo; también se utiliza como aceite pero mezclado con hierba limón. La vainilla, que es una orquídea de origen mejicano y es un cultivo en retroceso. En la naturaleza sólo es polinizada por la abeja mejicana y el colibrí, así que se poliniza a mano y el proceso es costoso, consume mucho tiempo. También nos enseña la nuez moscada, la roilfa serpentina que va bien para tratar los eczemas y la soriasis. La yestina, para los dolores, se aplica en la piel. La pimienta también es una planta trepadora originaría de India.
   —¿Sabéis cuál es la diferencia entre la pimienta verde, roja, blanca y negra?
   —La roja es el color del fruto ya maduro. La pimienta negra se obtiene a partir de la verde; las semillas se sumergen en agua caliente y después se dejan secar al sol. La blanca se obtiene a partir de la roja: se mantienen en agua durante una semana, se elimina la cáscara roja y después se deja secar.
   El señor sigue mostrándonos más plantas. De algunos árboles cuelgan jackfruites y nidos de avispas tan enormes que parecen lámparas de papel.
   Seguimos nuestro camino y diez kilómetros antes de Munnar paramos en las cataratas Nyayamkad. Una parada que sirve para admirar el paisaje y ver las evoluciones de los macacos que si te descuidas te dejan sin merienda.
Macaco en la catarata Nyayamkad
   A las tres de a tarde llegamos al hotel Windermere State (1600 msnm), muy cercano a Munnar. Hay niebla y se agradece el frescor. Como es tarde el restaurante está cerrado. Nos ofrecen unos bocadillos de queso y tomate y un zumo de sandía. Lo mejor, el postre: unas bolas dulces llamadas gulab jamun, elaboradas con leche en polvo, harina, azúcar y cardamomo.
   Por la tarde participamos en un recorrido guiado por el bosque lluvioso. Son dos quilómetros de bajada y otros dos de subida. Nos acompaña una familia india y dos chicas europeas muy jóvenes. Debido al friaje se mueven poco los animales. A destacar una ardilla gigante, de casi un metro de largo, saltando entre el dosel. El guía nos muestra pisadas de elefantes; asegura que aún quedan unos treinta y cinco elefantes salvajes. A veces se les ve cruzar la carretera bajando hacia el río en busca de agua, sobre todo en verano.
   Pasamos tranquilamente la tarde en la terraza del jardín. ¡Qué temperatura tan agradable! Al atardecer refresca y es aconsejable ponerse algo encima de la camiseta.
   El hotel no tiene licencia para vender bebidas alcohólicas, aún así, nos preguntan si queremos una cerveza, que ellos la compran fuera pero debemos beberla en la habitación, no se puede servir durante la cena. En la cena nos presentan cuatro platos diferentes que acompañan al arroz que si te digo la verdad, no sé lo que son; pero qué importa si todo está riquísimo.

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