República de la India 2011

Rajastán y Kerala

15 de abril, Delhi 24 de abril, Kochi
16 de abril, Mandawa25 de abril, Munnar
17 de abril, Bikaner26 de abril, Munnar
18 de abril, Jaisalmer27 de abril, Periyar
19 de abril, Jaisalmer, Damodra28 de abril, Kumarakom, Backwaters
20 de abril, Jodhpur29 de abril, Kovalam
21 de abril, Raknapur, Udaipur30 de abril, Kanyakumari
22 de abril, Udaipur1 de mayo, Delhi
23 de abril, Kochi2 de mayo, Delhi
Datos económicos del viaje

19 de abril, martes

    Salimos a las ocho y media del hotel y regresamos al fuerte de Jaisalmer, situado en lo más alto de la colina Tricuta.

Fuerte de Jaisalmer

    Padam nos acompaña hasta un templo hinduista. Aquí nos explica que el hinduismo tiene un Dios supremo: Brahma, que se manifiesta en toda realidad y existencia. Brahma es impersonal e incognoscible y existe en tres formas distintas: Brahma-Creador, Vishnu-Conservador y Shiva-Destructor.
    —¿Por qué tenéis tantísimos dioses?
    —Veneramos todo lo que nos rodea, por eso tenemos tantas imágenes de lo divino. Aunque todas estas divinidades no son más que el rostro de una fundamental: Brahma, al alma universal absoluta, sin límites, donde nacen todas las cosas.
    —¡Aaah!
Puestos de comida a la entrada del fuerte
    Últimamente, cada vez programan más series en televisión y películas con los dioses hinduistas como protagonistas, tanto en dibujos animados (Pandavas, Ramayan, El regreso de Hanuman, Sudama, Krishna, Hanuman, Mi amigo Ganesha) como con actores reales (Om Namah Shivay). También gozan de un éxito bárbaro los comics donde los dioses hacen gala de sus poderes sobrenaturales. Al parecer es una apuesta de los poderes políticos para que la juventud, cada vez más expuesta a los gustos del mundo occidental, no pierda contacto con su ancestral cultura. Y tienen un éxito terrible; algunos capítulos de Om Namah Shivay paralizaron el país.
    Entramos en el templo jainí dedicado a los ermitaños Rikhabdevji y Sambhavanthji. Un cartel advierte: "Terminantemente prohibida la entrada a las mujeres con el periodo".
    —Esto del jainismo, ¿qué es, otra religión?
    —El jainismo no necesita de dioses para justificar el mundo, creen que el mundo es eterno y sin principio. Para el jainismo, el universo es una totalidad viviente y las almas de todos los seres tienen el mismo valor, sea una persona, una ardilla o una ameba. Predican la no violencia y la compasión, de ahí que no coman carne, son vegetarianos. Lo fundó Majavira, en el siglo VI AEC aunque sus orígenes son anteriores a 3000 AEC
    —Los jainíes, ¿no son esos que van desnudos barriendo el suelo con un plumero para no matar a las hormigas?
    —Bueno... sí, pero los desnudos o 'vestidos de cielo' son monjes jainíes de la corriente digambara. Son un poco radicales: hasta el agua la beben filtrada para no matar los microorganismos.
Havelis de Jaisalmer
    Dentro del templo, cuatro chicos con túnicas blancas limpian con un alambrón de cobre los miles de recovecos donde se acumula la suciedad. Uno de ellos se le ve muy concentrado, parece que limpia a conciencia. Me acerco y... qué va, ¡si está escribiendo un mensaje de texto en el móvil!
    Las abejas aprovechan la abigarrada decoración del templo para construir sus panales.
    Seguimos paseando por las tranquilas y laberínticas calles de la fortaleza en esta luminosa mañana. Ahora visitamos havelis, esas magníficas mansiones de los mercaderes que hicieron fortuna proporcionando logística a las caravanas de la Ruta de la Seda.
    Enfrente del impresionante Patwon ki haveli vemos un hueco antaño ocupado por varias residencias modernas; cuando Indira Gandhi visitó Jaisalmer ordenó derribarlas porque desentonaban con los havelis y para permitir una mejor vista de los mismos.
    Entramos en un par de havelis de decoración fastuosa y recargada, con cristales de colores y patios generosos. Uno es una especie de museo y en el otro vive una familia; sus habitaciones particulares también se pueden fisgar cuando pasas por los pasillos pero evidentemente no nos dejan entrar en ellas, una cuerda lo impide.
    Regresamos al hotel para comer. Yo me inclino por unos vegetales a la ratatouille y mi mujer una pasta que no le resulta nada apetitosa; dice que parece que la han frito antes de cocerla. Para rematar, un postre de zanahoria: gajar ka halwade. Hoy preferimos descansar al fresquito del aire acondicionado de nuestra habitación que en la piscina...
    A las cinco, Dama nos recoge del hotel para conducirnos al oeste de Damodra, justo donde el suelo terroso da paso al desierto de arena.

Paseo por el desierto en Damodra

    Aquí se concentran cientos de camellos en espera de los turistas. Mi mujer se monta a horcajadas sobre un camello y yo en otro. Unos chavales guían los camellos desde el suelo. El paseo es corto, no llega a dos quilómetros. Al llegar a las dunas nos apeamos y aguardamos a la puesta de sol. No somos los únicos turistas; hay gente allá donde mires. Algunos mandos militares han venido con su familia y todas las comodidades: sillas, mesas, arcones frigoríficos para las bebidas... y varios soldados que actúan de camareros.
    De vuelta a Jaisalmer pasamos por delante del boutique hotel Surgayarh, un cinco estrellas que lleva abierto sólo dos meses. Poco después, nuestro Toyota choca contra algún animal que cruza la carretera, no sabemos qué pero el golpe desprende la chapa con la marca del coche.

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