República de la India 2011

Rajastán y Kerala

15 de abril, Delhi 24 de abril, Kochi
16 de abril, Mandawa25 de abril, Munnar
17 de abril, Bikaner26 de abril, Munnar
18 de abril, Jaisalmer27 de abril, Periyar
19 de abril, Jaisalmer, Damodra28 de abril, Kumarakom, Backwaters
20 de abril, Jodhpur29 de abril, Kovalam
21 de abril, Raknapur, Udaipur30 de abril, Kanyakumari
22 de abril, Udaipur1 de mayo, Delhi
23 de abril, Kochi2 de mayo, Delhi
Datos económicos del viaje

18 de abril, lunes

   Buen desayuno. Montones de platos indios para sentir la boca caliente desde por la mañana: poha, bhaji, poori, paratha, etc.
    Hoy nos ponemos en marcha a las nueve y cuarto. Seguimos en el desierto del Thar. El trayecto hacia Jaisalmer transcurre por una inmensa llanura de maleza seca y pequeños árboles donde ramonean los rebaños de cabras, camellos y ciervos salvajes.
   
Por dos veces nos detenemos ante el paso de larguísimos trenes de mercancías. Algunos conductores no tienen paciencia para esperar y se saltan las barreras a la torera.
    Al margen de la carretera, un grupo de mujeres vestidas con saris de colores chillones y algunos chicos limpian con una simple escobilla sin mango.
    Debido al conflicto con Pakistán, en los alrededores de Jaisalmer se ha construido verdaderas ciudades con bloques de apartamentos que albergan unidades del ejército. Justo antes de Pokaran nos cruzamos con un convoy de cientos de camiones militares.
    Cerca de Jaisalmer divisamos una docena de aerogeneradores con torre de celosía y otros más modernos con torres tubulares, de montaje más rápido.
    Llegamos a Jaisalmer a las dos de la tarde. Lo primero es comer, así que vamos a nuestro alojamiento, el hotel Fort Rajwada, justo a la entrada de Jaisalmer. La arquitectura del hotel parece una copia reducida del fuerte verdadero.
    Con el ánimo recobrado nos acercamos hasta la piscina. El sol es puro fuego y las tumbonas de acero queman como brasas. Nos instalamos a la sombra. Las ardillas pasan debajo de nuestras tumbonas y en los agujeros de las almenas, los gorriones que han anidado entran y salen trayendo comida para sus gurriatos y volantones. Una de las reglas de la piscina es bien extraña: no se puede permanecer en ella más de quince minutos. Otro letrero en el pequeño templo hinduista advierte que no se debe rezar si se ha comido carne.
    A las cuatro y media aparece nuestro guía local Padam, habla español y lleva un pendiente en la oreja, signo inequívoco de que pertenece a la casta de los guerreros (rajputas).
Peces gato del estanque Gadir Sagar, Jaisalmer

    Padam nos lleva al estanque artificial Gadir Sagar, construido en 1367. Además de los ghats, los templos y el magnífico pórtico triple de la entrada, también son interesantes los peces gato; basta hacer un amago de lanzar algo al agua para que se agrupen por cientos de ejemplares. Padam asegura que en Jaisalmer sólo llueve doscientos milímetros al año. Como en Almería.
    Subimos al coche para dirigirnos al fuerte. Al pasar junto a un templo hinduista observamos gran afluencia de gente portando ofrendas. Parece una fiesta. ¿Qué pasa ahí?
    —Celebran la festividad (ellos dicen cumpleaños) del dios mono Hanumán, uno de los dioses más reverenciados y poderosos, encarnación de Shiva.
    Paseamos dentro de los muros del fuerte donde vemos muchos havelis en restauración. Algunos hogares tienen las puertas abiertas y nos sorprende ver unas casas muy bien arregladas, con un suelo de baldosa resplandeciente y una decoración contemporánea de muebles rectos, cocinas de muebles empotrados y encimera de mármol. En poco se diferencian de una moderna casa europea.
    Lo que sí es inequívocamente hindú son las vacas sagradas, que cagan a sus anchas donde quieren, estropeando con sus bostas la estética de las calles.
    —¿Y qué significan esos enormes dibujos sobre las fachadas de algunas casas con la figura del dios Ganesha?
    —Recuerdan la fecha de la boda de las hijas. Forma parte del ritual del matrimonio.
    Uno de los edificios más visitados es el haveli Salam Singh Ki que perteneció al tirano Salam Singh Mehta que en venganza por el asesinato de su padre sometió a la población a elevados impuestos. Terminó apuñalado.
    Al atardecer subimos a un punto alto dentro del fuerte para ver la puesta de sol, un momento mágico ya que las paredes de las casas y de la fortaleza toma un color dorado. De ahí le viene a Jaisalmer el sobrenombre de Ciudad Dorada.

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