República de la India 2011

Rajastán y Kerala

15 de abril, Delhi 24 de abril, Kochi
16 de abril, Mandawa25 de abril, Munnar
17 de abril, Bikaner26 de abril, Munnar
18 de abril, Jaisalmer27 de abril, Periyar
19 de abril, Jaisalmer, Damodra28 de abril, Kumarakom, Backwaters
20 de abril, Jodhpur29 de abril, Kovalam
21 de abril, Raknapur, Udaipur30 de abril, Kanyakumari
22 de abril, Udaipur1 de mayo, Delhi
23 de abril, Kochi2 de mayo, Delhi
Datos económicos del viaje

17 de abril, domingo

    Salimos a las nueve de Mandawa en dirección a Bikaner cruzando el desierto del Thar. Dama, nuestro chofer, se muestra contento: es domingo y el tráfico es escaso. Al cruzar los pueblos vemos charcos importantes por la lluvia caída la pasada noche y también havelis con fachadas de increíbles filigranas, pero con un mantenimiento tan pobre que apenas se distinguen del resto de los edificios.
    A las doce llegamos al impresionante fuerte Junagarth de Bikaner donde ya nos espera nuestro guía local, Ader, en la Puerta del Sol. Me quedo pasmado, pero... ¡si es clavado a Farrokh Bomi Bulsara, más conocido como Freddy Mercury! ¿De qué me sorprendo? Los padres de Freddy eran indios.

Fuerte Junagarth de Bikaner

   Freddy, digo... Ader, nos da las claves del fuerte: "Allá por 1465, Rao Bika, ambicioso hijo menor del rajá de Jodhpur, decidió abandonar a su padre y junto con seiscientos soldados marchó a crear su propio reino. El lugar escogido fue éste y llamo a la ciudad Bikaner. El sexto gobernador de Bikaner, el marajá (Gran Rey) Rai Singhji, estableció alianzas con el todopoderoso emperador mogol Muhammad Akbar 'El Grande', quien le regaló Gujarat y Burhanpuren en contraprestación a los servicios militares prestados. Con las rentas que le proporcionaron esas tierras construyó, entre 1587 y 1593, este fuerte. El fuerte fue la residencia de veinte gobernantes de Bikaner hasta 1902".
    Cada nuevo rajá se construía un nuevo palacio, no gastaban de segunda mano. Siempre discretos desde el exterior y opulentos hasta en los mínimos detalles en su interior. Los palacios visitables son: Karan, Anup, Gaj mandir, Phul y Chhatar. A pesar de los muchos asedios, el fuerte jamás fue conquistado.
    —¿Esas argollas de los techos? ¿Acaso servían para inmovilizar a los esclavos mientras se les sometía a vejaciones inconfesables?
   —Ja, ja ¡No, hombre!, de ahí se sujetaban los punkahs; unos ventiladores de tela que se accionaban con sogas. Habéis visto unos pequeños agujeros sobre las puertas, precisamente por ahí se pasaban las sogas para accionar manualmente los punkahs. Así, el marajá o sus mujeres eran abanicados a la vez que mantenían su intimidad.
Detalle de decoración del Fuerte Junagarth
    —¿Y las argollas pequeñas de las paredes?
    —Servían para colgar las lámparas de aceite.
    Ader nos sigue mostrando las maravillas que encierra el fuerte, que son muchas: "En la sala de la coronación, la alfombra debajo del sillón de plata fue confeccionada con pelo de camello por los presos de la cárcel, todos hombres. La roja es de terciopelo y bordada en oro. Ahora entramos en el palacio Phul o 'de las flores'; es uno de los más antiguos y contiene fantásticos ejemplos de pintura en miniatura".
    —¿Por qué decoran las paredes y los techos con tantos espejos?
    —Cuestión de modas; los espejos eran una novedad en aquella época.
    —La cama del marajá es increíblemente baja, ¿acaso tenía miedo a caerse?
    —Buena observación, pero no es por eso. El marajá tenían tantos enemigos que así se aseguraba que nadie se escondía debajo.
    Ojeamos también el museo, que exhibe manuscritos en sánscrito y persa, pinturas en miniatura, joyas, trajes reales, galerías de retratos, sombreros, palanquines, tambores de la guerra y, ¡hasta un avión de la Segunda Guerra Mundial!
    Terminamos el recorrido a las dos y Dama nos pregunta si, aunque no se incluye en el programa, nos gustaría ver esta tarde el famoso templo hinduista Karni Mata o templo de las ratas sagradas, situado a treinta quilómetros al sur de Bikaner, en Deshnok. Los locales creen a pies juntillas que las ratas son reencarnaciones de gente perteneciente a la tribu de Karni Mata, a su vez, encarnación de la diosa Durga, así que las alimentan con leche y dicen que da buena suerte comer los alimentos bendecidos del altar principal después que han sido mordisqueados por las ratas. Miles de ellas se pasean a sus anchas por todas partes, incluidas las espaldas de los turistas. ¡Y encima hay que descalzarse! No cabe duda, es un espectáculo interesante pero poco higiénico. Quizá otro año.
    Dama nos conduce a nuestro alojamiento, el hotel Gajner Palace, cuarenta quilómetros al oeste de Bikaner. Fue construido a orillas de un lago por el Maharaja Ganga Singhji y se usó como reserva de caza para los marajás y gobernadores británicos durante la etapa colonial (1858-1947).
    El Palacio Gajner es además un santuario de vida silvestre: dicen que es el hábitat de antílopes en peligro de extinción como el chinkara, el ciervo negro, nilgai, etc. Nosotros no vemos ninguno de estos, pero sí muchos periquitos de collar, ardillas y pavos reales por los jardines, murciélagos enormes y muchas aves acuáticas.
Danzas en el Palacio Gajner

    Nos dan una suite decorada al estilo colonial británico: muebles de caoba, visillos y cortinones lisos y muchos estampados de flores por todas partes. El hotel parece casi desierto, menos mal que para la cena aparece un pequeño grupo de franceses y se anima el ambiente.
    Hum, veamos que exquisiteces tenemos en la carta: tandoori vegetariano (queso fresco, patatas, cebollas, champiñones y arroz), tandoori no vegetariano (surtido de pollo, cordero y pescado marinado en yogurt y especias y asado en el horno de barro tandoor), haldi wali macchi (pescado de agua dulce hervido con cúrcuma, mostaza y tomates), makhmali palak murg (pollo a la barbacoa hervido a fuego lento con una salsa suave de tomate y espinacas perfumado con alholva), murg soyeta (pollo con maíz y especias en olla de barro), laal maas (cordero al estilo del Rajastán en un curry superpicante), maas ki kadhi (cordero a fuego lento con base de mantequilla especiada y semillas de flores, perfumado con cardamomo y coriandro), paneer lababdar (requesón cocido a fuego lento con tomate y cebolla, perfumado con alholva), kadhai paneer (requesón con cebolla, ajo, pimiento california y especias) y palak makai masala (granos de maíz cocidos en puré de espinacas con hierbas y especias). Me decido por un tandoori vegetariano y una sopa de cilantro y mi mujer no se arriesga, que tiene hambre, se conforma con un pescado con patatas.
    Por cierto, en Rajastán prefieren el macho cabrío al cordero, que es de pobres. El macho es más sabroso. Ya ves.

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