Otros viajes

Reino de España 2014

12 de abril, Teruel 21 de abril, Sevilla
13 de abril, Teruel 22 de abril, Sevilla
14 de abril, Albarracín, Valencia 23 de abril, Sevilla, Baeza
15 de abril, Valencia 24 de abril, Baeza, Úbeda
16 de abril, Valencia, Elche 25 de abril, Baeza, Toledo
17 de abril, Murcia 26 de abril, Toledo
18 de abril, Cabo de Gata 27 de abril, Toledo
19 de abril, Cabo de gata, Níjar Datos económicos del viaje
20 de abril, Sevilla

27 de abril, domingo

    El hotel Los Gavilanes II lo lleva un señor de hermosa panza neumática que lo mismo atiende la recepción, las reservas o prepara los desayunos, que incluyen básicamente un zumo de naranja Tang y café con leche con bollería industrial enclaustrada en celofán. A pesar de las gotas de sudor que resbalan por sus mejillas y los cercos en sus sobacos, nunca le abandona una media sonrisa burlona. Por eso, no me extraña que las tres adolescentes inglesas de rubia coleta, que ya abandonan el hotel con sus mochilas, no se acaben de creer lo que les dice: que el aeropuerto de Madrid se llama Adolfo Suárez. Creen que les toma el pelo y que se trata de otra de sus bromas. Lo que no les dice es que la nueva denominación es de tan solo cuatro días. Así que las chicas seguramente piensan que el señor de la recepción les está tomando el pelo y que qué pocos serios son los españoles, y más cuando lleguen al aeropuerto y no encuentren todavía el nombre de Adolfo Suárez por ningun sitio.

Masiva afluencia de turistas en la conmemoración del IV Centenario de la muerte del Greco

    Los pescadores creemos que cualquier tiempo pasado fue mejor, sin embargo, ya en 1527 la gente se quejaba de la pesca masiva con redes y cercados y el poco respeto por los alevines. Además, ciertas actividades insalubres se ubicaban cerca del río como los curtidores de piel, la industria textil del tintado, la fabricación de papel... Aún así, el agua del Tajo servía para beber pero subirla a la ciudad era un acarreo penoso que realizaban los aguadores o azacanes, que subían el agua a lomos de burros. Hasta seis viajes al día llegaban a hacer. Los romanos lo solucionaron construyendo la presa de Alcantarilla y trayendo el agua mediante un acueducto, después el agua se almacenaba en la cisterna que aún existe en unos sótanos del callejón de San Ginés. Este sistema funcionó hasta el siglo IX. Su destrucción llevó a buscar otras soluciones. Se intentaron varios artilugios mecánicos y finalmente el ingeniero milanés Giovanni Torriani consiguió subir agua en abundancia al Alcázar mediante un complejo mecanismo de ruedas, cangilones de noria y cucharas oscilantes.
Ermita del Cristo de la Luz
Como los militares se negaron a compartir el agua con el pueblo, el ayuntamiento le encargó un nuevo ingenio; Giovanni lo realizó en 1580 y funcionó durante treinta y siete años, pero fue abandonado por el continuo robo de las piezas y, sobre todo, porque el rey no le pagó. El emprendedor milanés murió arruinado. A mediados del XIX se consiguió subir agua del Tajo con motores pero ya no servía para beber porque venía muy contaminada por las aguas fecales de Madrid. El problema se resolvió por fin en 1948 trayendo el agua desde los embalses del Torcón, Guajaraz y de Picadas, aunque el agua de este último ha dado problemas de sabor por un tema de algas.
    También se proyectó hacer el Tajo navegable hasta Lisboa, el objetivo era recorrerlo en tres días, y realmente se consiguió hacer llegar una expedición de treinta y cinco lanchas, aunque tardaron diez días. Sin embargo, la hostilidad de los molineros, los estiajes y las riadas hicieron que el mantenimiento de las compuertas y diques disparara el coste y finalmente se abandonó el proyecto.
    No dejes de visitar la antigua mezquita Bab al-Mardum, que data del año 999. Cuando Toledo fue invadida por los cristianos, esta mezquita pasó a manos privadas. En 1183 sus propietarios la cedieron a la orden Militar de San Juan de Jerusalén y en 1187 le añadieron el ábside redondeado. La fachada está realizada con ladrillos rojos y sus inscripciones informan, por ejemplo, que los arquitectos fueron Musa ibn Alí y Saas, ambos de la corriente más mística del islam, la sufí. Esas grandes losas de granito del suelo pertenecieron a una calzada romana bajo la cual ha aparecido una cloaca de la misma época. El nombre actual, ermita del Cristo de la Luz resulta extraño: proviene de la sustitución de un cristo crucificado, colocado cuando se consagró como ermita, por una imagen de la Virgen de la Luz, que luego desapareció. De la mezcla salió lo de "Cristo de la Luz".
    Finalizamos nuestras vacaciones y la visita de Toledo con el Museo del Greco. Aunque parezca mentira, la visión que el Greco tenía del color fue muy cuestionada en su época y después de su muerte sus cuadros dejaron de gustar; hasta la segunda mitad del siglo XIX no se reconoció su figura. En 1911, el marqués de la Vega-Inclán creó este museo para satisfacer el interés creciente de los intelectuales extranjeros por las obras del pintor cretense. El museo alberga pinturas de sus últimos años, entre 1600 y 1614, como su famoso Lágrimas de san Pedro o el retablo de san Bernardino.

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