Reino de España 2014

12 de abril, Teruel21 de abril, Sevilla
13 de abril, Teruel 22 de abril, Sevilla
14 de abril, Albarracín, Valencia 23 de abril, Sevilla, Baeza
15 de abril, Valencia 24 de abril, Baeza, Úbeda
16 de abril, Valencia, Elche 25 de abril, Baeza, Toledo
17 de abril, Murcia 26 de abril, Toledo
18 de abril, Cabo de Gata 27 de abril, Toledo
19 de abril, Cabo de gata, NíjarDatos económicos del viaje
20 de abril, Sevilla

15 de abril, Martes Santo

    Me impresiona el edificio modernista del Mercado Central. Visto desde la calle, con esas dos cúpulas y las grandes vidrieras emplomadas, uno no sabe si se trata de un moderno templo evangelista o una estación de trenes. En tiempos de los árabes, todos los jueves se celebraba un mercadillo ambulante fuera de la ciudad amurallada de Valencia.
Mercado Central de Valencia
Fue Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso, quien en 1356 le dio carácter permanente al ampliar las murallas y dejar el mercado dentro de ellas. Todavía se conservan las fuentes que antiguamente suministraban agua. En 1910 se presentaron seis proyectos para el nuevo mercado y cuatro años más tarde se comenzaron las obras. El rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia lo inauguraron en 1928 y la celebración incluyó una comida para dos mil pobres. En ese momento fue el más grande del mundo y hoy sigue impresionando por su tamaño, aunque a mí, lo que me ha dejado atónito es la calidad de los productos; se debería llamar Mercado de las Tentaciones, un supermercado para caprichosos. Nos recorremos todos los puestos y comprobamos que la mayoría de los artículos son de primerísima calidad. Malanga a 3,95 €/kg, ollucos a 8,5 €/kg, maracuyá a 2,5 €/pieza, mangas a 6,95 €/kg —eso sí, maduradas en el árbol, dice el letrerito—, okra o chimbombó a 8,75 €/kg. Si te gusta la fanesca, plato típico de Semana Santa en Ecuador, aquí cuentas con todos los ingredientes necesarios. Nueces a 8 €/kg, naranjas japonesas o kumquat... Todo de exposición e impecablemente presentado. Hmmm, ese calabazate, ¡qué pinta tan buena! Macadamias tan grandes como pelotas de golf, calsots, y en la pescadería: cañaillas de Vinaroz, cigalas de Calpe, gamba roja de Palamós, tellinas de Cullera, chirlas de Gandía, erizos, zamburiñas, ostras, clochinas, galeras, y esas navajas... ¡qué tamaño!
    A la salida del mercado, una tienda vende paellas y paelleros, que son los difusores de gas para calentarlas, geniales para lograr una cocción uniforme cuando la paella es grande. Con la compra, te regalan la receta de la paella tradicional valenciana, que ya cuenta con denominación de origen; debe contener, al menos, estos diez ingredientes básicos: aceite de oliva, pollo, conejo, judías verdes (ferraura), garrofó, tomate maduro, agua, sal, azafrán en hebra y arroz. Esta sería la versión más habitual, aunque se admiten muchas variantes, como añadir alcachofa, pimentón, ajo, caracoles, romero, limón, guisantes, molleja o usar pato en vez de pollo como hacen en L'Albufera.
    Merece la pena visitar la Lonja de la Seda o de los Mercaderes, un edificio muy atractivo del gótico civil tardío. Fue construida en una época de gran poderío del reino de Valencia, entre 1482 y 1548. El objetivo era demostrar la opulencia del gremio de sederos y de los burgueses adinerados que influían en el gobierno de la ciudad. Y después de un buen negocio, nada mejor que una buena hembra, debían pensar los comerciantes de la época, porque una de las gárgolas del exterior, que representa una mujer desnuda tocándose la vulva, indica la dirección del actual barrio del Carmen, entonces el barrio de las prostitutas; se dice que era el mayor burdel del Mediterráneo. ¿Sabías qué si descubrían a algún comerciante haciendo trampas le serraban las patas del puesto? Y a los ladrones de seda o los estafadores les esperaban los calabozos que se encuentran justo debajo de la torre.
    El Museo de las Rocas nos lo encontramos por casualidad. ¿Que qué son las rocas? Unos carteles lo explican: las rocas son unos carros triunfales que se remontan a finales del siglo XIV o principios del XV, con figuras religiosas y mitológicas de madera que desfilan tradicionalmente el viernes anterior al domingo del Corpus Christi, una fiesta de origen medieval en la que los cristianos católicos celebran la presencia real de Jesucristo en la Eucarístia marchando por las calles con la hostia dentro de una custodia litúrgica. Este año se celebra el veintidós de junio. El origen del nombre no se sabe, quizá venga del tamaño y aspecto de los carros que parecían peñascos o rocas, como el de El Monte Calvario o el de San Jerónimo. Otros creen que viene de jugar con las sílabas de ca-rro y transfórmalo en rro-ca. Para la custodia de las rocas se construyó en 1435 la Casa de les Roques, custodiada por un capellán. Durante los ocho años de gobierno democrático de la Segunda República solo desfilaron por la ciudad las rocas "Valencia" y "La Fama", con motivo de un homenaje al labrador valenciano durante la Feria de Julio.
    Los dulces valencianos tienen fama en toda la península, no hay más que ver los escaparates de las pastelerías: esas peladillas, esos mazapanes, los pasteles de boniato, las tortas de maíz rellenas de espinacas, el cachap, que es un dulce hojaldrado relleno de crema, los buñuelos, arropes, turrones, rosquillas de calabaza, etc. Desde muy pequeño me encanta la horchata de chufa que aquí es costumbre tomarla untando unos pastelillos alargados que llaman fartons. Lo que nunca falta en una pastelería son las cocas. ¿Y qué es una coca? No soy ningún experto, pero después de ver la inmensa variedad de formas y contenidos de las cocas en los escaparates yo diría que los valencianos llaman coca casi a cualquier tipo de pastel.
    Pasamos unas horas entretenidas en el oceanográfico, un parque sobre el mundo animal acuático. El acuario gigante es lo que más me ha gustado, aunque muy similar, casi calcado a otros acuarios que he visto en otros países. El pez luna siempre me resulta fascinante, casi irreal, parece un pez al que le hubieran pegado un mordisco por la mitad, es el pez óseo más pesado del mundo, puede llegar a pesar dos toneladas y superar los tres metros de longitud aunque el que nada en el acuario apenas llega a los cien kilos. El espectáculo de delfines resulta algo flojo por demasiado previsible. Una orca sería más espectacular, aunque el precio del animalito es desorbitado y además es penoso tener a un animal tan grande en un espacio tan reducido.

Ciudad de las Artes y las Ciencias: el Hemisférico, el Museo de las Ciencias, el puente de l'Assut de l'or y el Ágora

    Regresamos andando por el antiguo cauce del Turia e inevitablemente pasamos por unos edificios de color blanco que dan la impresión de estar abandonados. El más cercano en la foto es el Hemisférico, un cine con una pantalla cóncava enorme. Ese que parece el esqueleto de un animal prehistórico es el Museo de las Ciencias; antes de entrar, más vale que te informen de cuantos juegos y exposiciones funcionan realmente y cuáles son de pago extra, para que una vez dentro no te mosquees si ves que la mitad de las atracciones no funcionan y las que verdaderamente son interesantes exigen pago adicional. El del fondo es el Ágora, aún sin terminar, diseñado para acoger eventos de diversa naturaleza. Hasta ahora su ocupación apenas ha llegado al seis por ciento. Se presupuestó en 45 M y salió por más de 90 M. El Palacio de las Artes —no aparece en la foto— es un auditorio de ópera de formas espectaculares al que le ha pasado de todo: cancelación de La Bohème al atascarse una plataforma móvil, inundaciones por lluvias que causaron daños de 16,7 M, goteras y graves problemas en el recubrimiento exterior.
    En cuanto veo este tipo de edificios faraónicos en cualquier ciudad de España enseguida los relaciono con las millonarias comisiones que se llevan los políticos, igualito que la mafia italiana. Me pregunto si los valencianos prefieren realmente estos edificios y el gasto que conllevan (el Palacio de las Artes 400 M, el Hemisfèric 32 M y el puente 60 M) o hubieran preferido destinarlo a que no hubiera ningún niño en escuelas con barracones, —objeto también de fraude: se ha detectado un sobrecoste de 1030 millones de euros en su construcción—.
    Hay que reconocer que los edificios son estéticamente impresionantes, pero su utilidad está en entredicho y su coste de mantenimiento se mantiene opaco. Con este derroche no es extraño que Valencia sea la comunidad con peores servicios sanitarios de España, según datos oficiales del Ministerio de Sanidad. Aquellos que vayan a ser operados próximamente de cáncer de próstata que pregunten al médico por qué no utiliza máquinas robotizadas que evitan dejarte impotente. solo cuesta dos millones de euros. Me pregunto si algún día veremos una auténtica democracia y los saqueadores de nuestro dinero pagarán como se merecen por todo lo que nos han robado. En nuestras manos está.
    Cerca de la avenida Blasco Ibáñez se encuentra la plaza del maestro Ripoll, que nos recuerda nuestro infame pasado. La plaza rinde homenaje a Cayetano Antonio Ripoll, maestro de escuela que fue condenado a muerte por el Tribunal de la Fe —creado por algunos obispos que añoraban el tribunal de la Inquisición—. Fue denunciado por sus vecinos por no asistir a misa y condenado por no creer en el dios de los cristianos católicos y romanos. Lo ahorcaron, metieron el cadáver en una cuba decorada con llamas y lo quemaron en el antiguo crematorio de la Inquisición. Fue un auténtico escándalo en toda Europa pero en España ni nos enteramos debido a la censura. Así las gastaban en la España de 1826.

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