Los viajes de Mariano

República Árabe de Egipto 2006

7 de abril, Asuán 13 de abril, Edfu, Kom Ombo
8 de abril, Asuán, Kom Ombo14 de abril, Abu Simbel, Philae, Asuán, El Cairo
9 de abril, Edfu, Esna 15 de abril, El Cairo
10 de abril, Luxor, Valle de los Reyes, Medinet Habu16 de abril, El Cairo
11 de abril, Dendera 17 de abril, El Cairo
12 de abril, Esna

7 de abril, viernes

    Egipto no presenta dificultades al viajero independiente, sin embargo, los paquetes que ofrecen las agencias de viaje son muy cómodos y los precios muy ajustados, así que nos decidimos por un viaje organizado con una agencia española.
    Aterrizamos en Asuán con algo de retraso, pero tranquilos, estamos de vacaciones, 'no pasa nada' como dice nuestro guía Yasser, un egiptólogo que trabaja en plan autónomo, domina el español a la perfección, es un tipo honesto, controlador, con su punto de gracia cuando habla y sobre todo, poseedor de una paciencia infinita. Su frase favorita es: 'No pasa nada'. Máxima que repite cien veces al día ante cualquier contratiempo.
    Desde el aeropuerto a la motonave vemos, a las orillas de la carretera, grandes fotos del actual dictador Mohammed Hosni Mubarak. Los egipcios le llaman con cierto retintín "El Guapo", porque a pesar de sus setenta y ocho años, le siguen representando en las fotos como si fuera un chaval.
Interior de la motonave Nile Crown II
   Un autobús nos conduce hasta nuestra motonave, la Nile Crown II, abarloada en el muelle. La aglomeración de motonaves en el muelle es tal que fondean unas pegadas a otras, y cada vez que salimos o entramos de la nuestra cruzamos las que están más próximas al muelle, lo que también nos permite curiosear el interior de las demás y comprobar que algunas huelen a humedad. Nuestra motonave fue inaugurada en 2003 y no está nada mal, de las mejores que hemos visto.
    A pesar de lo avanzado de la hora, el servicio de cena nos espera. Por lo que vemos, la inmensa mayoría del pasaje somos españoles.
    Yasser nos informa de las actividades para mañana. Algunos empiezan pronto: les toca levantarse a las dos y media para coger el autobús y recorrer trescientos kilómetros hasta llegar a Abú Simbel. Y luego volver. Mi mujer y yo tampoco queremos perdernos Abú Simbel (una excursión extra, de pago) pero nos inclinamos por la opción del avión, aunque tendremos que esperar hasta el viernes.

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