Otros viajes

República del Ecuador 2004

18 de junio, Guayaquil 29 de junio, Cuenca
19 de junio, Guayaquil 30 de junio, Gualaceo, Chordeleg
20 de junio, Galápagos, Puerto Ayora 1 de julio, Ingapirca, San Pedro de Alausí
21 de junio, Galápagos, Seymour Norte 2 de julio, Nariz del Diablo, Riobamba, Baños
22 de junio, Galápagos, Genovesa 3 de julio, Paillon del Diablo, Puyo, Baños
23 de junio, Galápagos, La Española, San Cristobal4 de julio, Salasaka, Quito
24 de junio, Galápagos, Santa Cruz, Bartolomé 5 de julio, Quito, Otavalo
25 de junio, Galápagos, Fernandina 6 de julio, Quito
26 de junio, Galápagos, Santiago 7 de julio, Quito, Quevedo
27 de junio, Galápagos, Puerto Ayora, 8 de julio, Guayaquil
28 de junio, Galápagos, Bachas, Guayaquil 9 de julio, Guayaquil
10 de julio, Guayaquil

9 de julio, viernes

    Nos mudamos al céntrico hotel Unipark para aprovechar la tarifa de fin de semana, que es un chollo. Esta vez nos dan una amplia habitación con vistas al parque Bolívar.
    Un taxi nos traslada hasta el Mall del Río, un centro comercial como otro cualquiera. Compro algunos cedés de Fito Páez y Charly García, nada fáciles de encontrar en España.
    Visitar las fruterías nos encanta: maracuyá, granadilla, guanábana, taxo, oritos, tomates dulces, tuna, frutilla, bábaco, papayas, mangos, chirimoyas, duraznos, etc. ¡Qué depresión tan grande cuando entre en nuestra frutería habitual en Sopelana!

Malecón 2000 de Guayaquil

    Nos acercamos hasta las salas de cine del Malecón 2000 con intención de ver Quitting del director chino Zhang Yang. A pesar de figurar en la programación, es una equivocación —se excusan en taquilla—. No la dan. Vaya chasco.
    Hoy Guayaquil está de fiesta. Durante el mes de julio se celebran las fiestas de la fundación de la ciudad y vemos que han montado tres escenarios en la calle que discurre paralela al malecón y, según el programa, habrá incluso fuegos artificiales. La hora prevista es la siete, pero parece que todo va con retraso. Mientras esperamos, nos divertimos viendo las evoluciones de una guardia del parque que se toma muy en serio su trabajo y no permite que nadie se salte ni una sola regla. Hasta a mí me pega un pitido con su silbato cuando me echo de espaldas sobre el regazo de mi mujer en un banco. ¡Nada de comportamientos indecorosos! Seguro que es su primer día de servicio.
    Nos hemos perdido los fuegos al irnos a cenar —hemos repetido en El Fortín— y cuando regresamos, el grupo de son cubano ya ha terminado pero aún quedan dos grupos de merengue. Bailamos los pocos pasos que sabemos al ritmo de Los Tauros. Hay cámaras de televisión entre el público y nos piden permiso para rodarnos unos segundos mientras bailamos; seguro que mañana nos sacan por la tele. Fijo.

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