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Bandera

República Dominicana 1997

21 de diciembre, Santo Domingo29 de diciembre, Sánchez, Los Haitises
22 de diciembre, Santo Domingo 30 de diciembre, Boca Chica
23 de diciembre, Santo Domingo 31 de diciembre, HigŁey, Punta Cana, Los Altos del Chavón
24 de diciembre, Jarabacoa, Puerto Plata 1 de enero, Macao, La Romana
25 de diciembre, Sosúa, Cabarete, Nagua2 de enero, Boca Chica
26 de diciembre, El Limón, Las Terranas 3 de enero, San Pedro de Macorís, Boca Chica
27 de diciembre, Samaná, La Goleta 4 de enero, Santo Domingo
28 de diciembre, La Goleta 5 de enero, Santo Domingo

1 de enero de 1998, jueves

    Ha amanecido con una buena tromba de agua. En poco tiempo se ha formado charcos por todas partes y mi terraza ya tiene un centímetro de agua. Enseguida, las nubes se han ido retirando y el cielo ha vuelto a su azul habitual.
    Según un estudio de las Naciones Unidas, las playas situadas entre Punta Cana y Macao están consideradas entre las más bellas del mundo. La famosa playa de Punta Cana es el típico ejemplo de una playa paradisíaca: cocos en la orilla, mar turquesa y arena blanca, aunque tiene mucho peralte y se hace incómodo caminar por la orilla. En cuanto te alejas cien metros de los complejos turísticos aparecen las algas de sargazos, que no suelen aparecer en las postales, aunque no gustan a los turistas son buenas para el ecosistema y los expertos dicen que no se deben eliminar totalmente, cumplen su función, son el nutriente de muchos animales que, a su vez, sirven de alimento a otras especies en la cadena alimentaria. Lo que afea mucho el entorno de las playas son los montones de escombros y los puercos negros que escarban entre la basura.
    En Plaza Bávaro tomo un plato de fruta, jugo de china (naranja) y café con leche. La lechosa (papaya) me encanta, sueño con ella. De nuevo se equivocan en la factura. Llevo contadas cuatro equivocaciones: tres a mi favor y una en contra.
    La carretera hasta las playas de Macao no está asfaltada. Son veinte quilómetros de carretera de tierra roja llena de baches enormes. No hay pueblos, no hay nada. Grandes extensiones de terreno están en venta.
    Hoy es festivo y todos los comercios en HigŁey están cerrados. No hay un alma por la calle, algo increíble en una ciudad dominicana. En La Romana más de lo mismo.
    Mi intención es alojarme en un hotel cerca de las playas de Juan Dolio o Guayacanes, pero la infraestructura da pena: la calle principal es de tierra, llena de charcos y baches. La playa es muy estrecha, vale poco. La única alternativa decente es Boca Chica. Esta vez me alojo en el hotel Italia. Las vacaciones no dan para más. Me quedan tres días que voy a aprovechar para total relax, sol y playa.
    El país está visto, lo mejor ha sido la península de Samaná. El paisaje es para asombrar al más incrédulo. Como mi guía afirma: a Dios se le fue la mano. Los mejores recuerdos los tengo de las zonas no turísticas, donde se ve al pueblo en su salsa. Las mejores playas: La Goleta, Jigo Claro y Boca Chica.

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