República de Cuba 1998

15 de julio, La Habana 26 de julio, Guamá, Playa Girón
16 de julio, La Habana 27 de julio, Cienfuegos, Trinidad
17 de julio, La Habana 28 de julio, Cayo Guillermo
18 de julio, Soroa, Pinar del Río29 de julio, Holguín
19 de julio, Viñales, Pinar del Río30 de julio, Guardalavaca
20 de julio, Pinar del Río, María la Gorda 31 de julio, Manzanillo
21 de julio, María la Gorda 1 de agosto, Cabo Cruz, Marea del Portillo
22 de julio, María la Gorda 2 de agosto, Sierra Maestra, Baconao, Santiago
23 de julio, Matanzas3 de agosto, Santiago
24 de julio, Varadero4 de agosto, Santiago
25 de julio, Ciénaga de Zapata, Playa Larga5 de agosto, Santiago, La Habana

25 de julio, sábado

   Sorpresa en el parqueo del Tropical: ¡la rueda de repuesto voló! Los del hotel tienen la cara de decir ahora que el parqueo no pertenece al hotel cuando fue un empleado del hotel quien nos pidió las llaves y él mismo lo aparcó. Charlamos con el jefe de seguridad pero es en vano, no ceden. Buscamos la sucursal de Habanautos y, para nuestra sorpresa, nos arreglan el bombín de la puerta trasera y nos dan una goma nueva sin rechistar. Nos sorprende una barbaridad. Aquí hay gato encerrado. ¿No serán ellos mismos quienes roban las gomas para sacarse algún dinerillo extra? En Pinar del Río, mientras alquilábamos el carro, pensaba que los empleados de las compañías de alquiler ven facturas de miles de dólares mientras ellos no reciben ni un dólar extra. Eso no podía ser. El cubano, en el contacto con el turista, siempre tiene que quedarse con algo. Y ahora queda claro: roban las gomas y después las cobran al turista a cien dólares la pieza. Por esta razón, el bombín de la cerradura del maletero de todos los autos de alquiler siempre aparece roto y no se puede cerrar. A pesar de que el empleado de Habanautos nos asegura
Cría de cocodrilo de la ciénaga Zapata
que todo está arreglado, que no tendremos ningún problema al devolver el carro, nosotros nos aseguramos denunciando el robo en la policía de Santa Marta. El poli de turno no puede darnos una copia de la denuncia porque se acabó el papel de calco. ¡Pero si no tienen una sola carpeta en toda la sala! ¿Dónde archivan las denuncias? Castro no quiere que quede constancia de los robos a los turistas. En Cuba reina la ley y el orden y todos son guapos, felices y bien alimentados.
    Ponemos rumbo a la Ciénaga Zapata.
   ¿Qué significa el letrero “Control de Mosquitos"?
    Como las villas de Playa Larga permanecen cerradas, nos alojamos en una casa particular. La habitación es sencilla, de paredes blancas y camas de firmes colchones. El propietario se llama Fidel, Fidel Calvo, no Castro, que ese nadie sabe donde vive, te suelen decir. Muchos están convencidos de que vive en Galicia, España, sin embargo, los más enterados aseguran que el comandante tiene su casa con piscina en el antiguo campo de golf Jaimanitas, en la parte oeste de La Habana, allí vive con su mujer Dalia Soto y algunos de sus cinco hijos.
    Volvemos hacia atrás, al criadero de cocodrilos de la Ciénaga Zapata. Son las cinco y los autobuses de turistas han desaparecido; ni uno a la vista. El guía para nosotros solos. El guía es ingeniero de telecomunicaciones y trabaja cuidando a los cocodrilos porque gana mucho más con las propinas de los turistas que de ingeniero. Nos acompaña durante dos horas y comprobamos la ferocidad de los cocodrilos, grandes y pequeños. Saboreamos la carne de cocodrilo asada en el Ranchón. Resulta inexperadamente sabrosa.
    Cenamos en el alojamiento particular. La señora y su oronda hija nos preparan langosta congelada, tostones y un delicioso mango. Ni rastro de la fruta-bomba al natural, pero sí en forma de jugo. Algo es algo.
   En el paseo que damos después de cenar, por la oscura y solitaria carretera a Playa Larga, nos sale al encuentro un majá negro a un metro de nuestros pies. Es pequeño y no nos asusta.

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