Otros viajes

República de Croacia 2005

28 de junio, Dubrovnik4 de julio, Zadar, Korenica
29 de junio, Dubrovnik 5 de julio, Plitvice, Porec
30 de junio, Dubrovnik, Cavtat 6 de julio, Porec, Rovinj, Monsena, Pula
1 de julio, Ston, Korcula 7 de julio, Pula, Beram, Zagreb
2 de julio, Korcula, Strogonoff, Split 8 de julio, Zagreb
3 de julio, Split, Trogir, Zadar 9 de julio, Zagreb

29 de junio, miércoles

    Nos levantamos tarde, estamos de vacaciones y hay que dar placer al cuerpo. El señor de la casa golpea a nuestra puerta mientras andamos en plena faena y nos desconcentra. Al mediodía nos acercamos al restaurante Edén a comer un pescado y unos calamares. A destacar el vino blanco, un Grasevina del 2001. Ya habíamos leído que los vinos croatas eran excepcionales, pero no esperes chollos; aunque la comida es de precio muy asequible, los vinos tienen unos precios más... digamos "europeos". Una costumbre algo llamativa de los croatas es que mezclan el vino con agua, o con refrescos de cola. Al vino tinto con agua le llaman bevanda y al blanco con agua gasificada, gemišt.

Ciudad histórica de Dubrovnik

    Bajamos muy tarde a la playa y nos cuesta encontrar un sitio decente para descansar; buscamos sombra y ya está tomada. En Croacia, las playas son en su inmensa mayoría de cantos rodados, muchas veces de un diámetro considerable y nuestra espalda se queja, y con razón.
    A las ocho de la tarde atravesamos la muralla de la ciudad vieja por la puerta norte. Desde la muralla a la avenida principal hay un gran desnivel que se salva a base de estrechas callejuelas llenas de escalones. Recorremos la vía principal Placa y nos perdemos por las callejuelas de la parte sur. En el exterior de la catedral de la Asunción de la Virgen se celebra un pequeño mercado medieval con pocos tenderetes pero de ambiente muy conseguido.
    Cenamos fuera de las murallas de la ciudad vieja, en una pizzería al lado del Hilton Imperial y atravesamos de nuevo la ciudad fortificada por la puerta Pile a la búsqueda de unos helados.
    En la plaza San Blas los integrantes del mercado medieval andan haciendo acrobacias con bolas de fuego y luego una moza baila con repiqueteo de campanillas. El ambiente es muy relajado, la gente pasea tranquilamente o toma algo en las numerosas terrazas de los bares. Toda la ciudad vieja es peatonal, lo que se agradece enormemente.

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