República de Costa Rica 2003

17 de abril, Heredia26 de abril, Arenal, La Fortuna
18 de abril, Cariari 27 de abril, Monteverde
19 de abril, Tortuguero 28 de abril, Monteverde
20 de abril, Tortuguero 29 de abril, Quepos
21 de abril, Puerto Viejo de Limón 30 de abril, Manuel Antonio
22 de abril, Cahuita, Puerto Viejo 1 de mayo, Pócima, San José
23 de abril, Cahuita 2 de mayo, San José
24 de abril, Limón, Braulio Carrillo, Alajuela 3 de mayo, San José
25 de abril, Póas, Grecia, Sarchí, Arenal

30 de abril, miércoles

    Con la tromba de agua que cayó ayer parece mentira, pero hoy el día invita a la playa.
    Somos los primeros en llegar al parqueo del Manuel Antonio. Ahora nos enteramos que los lunes el parque cierra, para dar descanso a la fauna el parque. Antes de llegar a la entrada del parque cruzamos un pequeño riachuelo que desemboca en la playa. Nos descalzamos y caminamos con cuidado para no pisar ningún cangrejo rojo, aunque es cuestión de suerte, se entierran de tal forma en la arena que es imposible descubrirlos.
Playa del parque Manuel Antonio
    Nada más entrar, unos letreros nos advierten sobre el manzanillo, el árbol de la Muerte, todo en él es tóxico. El contacto de la piel con su savia produce una irritación inmediata y ampollas, y si es con los ojos, ceguera momentánea. La ingesta de su fruto, unas manzanas diminutas, puede provocar la muerte y si llueve, nunca te protejas debajo de sus ramas porque su causticidad es tal que destruye el algodón de la ropa. Hasta el humo cuando arde es irritante. Estás avisado.
    Las iguanas están por todas partes, a las orillas del sendero o sobre los troncos de los árboles, tomando el sol para cargar pilas y empezar su actividad diaria. Algunas son realmente grandes. Generalmente no se alejan mucho de su refugio en los agujeros de los árboles. Lo que no veremos son los monos ardilla o titi, de los que apenas quedan ya mil ejemplares en Manuel Antonio y alrededores.
    Subiendo un amplio sendero sombreado, se cruzan dos guatusas, parecidos a pequeños jabalíes, ¡o a ratas grandes!. Cruzan una y otra vez el sendero a buena marcha, parece que se estuvieran exhibiendo.
    Más adelante vemos un camaleón, una pequeña lora falsa, un perezoso y como siempre muchas lagartijas de variados colores y dibujos.
    El camino que hemos escogido nos saca del parque. Tras un reparador sandy, entramos de nuevo para darnos un bañito en la playa número tres: Manuel Antonio, la mejor del parque. Dejamos pasar las horas sobre la blanca arena y nos bañamos, el agua tiene buena temperatura, muy agradable.
    Salimos del parque y nos quedamos en la playa anterior a la entrada al Manuel Antonio hasta el atardecer. En lo alto de las palmeras hay una bandada de periquitos armando jaleo.
    Cenamos unas langostas pequeñas en La Cantina y luego nos conectamos a Internet en el vagón de tren para ver las noticias que mis compañeros me han enviado a mi dirección de correo desde España.

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