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Islas Cícladas 2007

29 de junio, Atenas8 de julio, Folegandros
30 de junio, Atenas, Santorini 9 de julio, Folegandros, Naxos
1 de julio, Santorini10 de julio, Naxos
2 de julio, Santorini11 de julio, Naxos
3 de julio, Santorini, Milo12 de julio, Míconos
4 de julio, Milo 13 de julio, Míconos, Delos
5 de julio, Milo 14 de julio, Míconos
6 de julio, Milo 15 de julio, Míconos, Atenas
7 de julio, Folegandros 16 de julio, Atenas
Datos económicos del viaje

30 de junio, sábado

    Nos levantamos para las siete. El sol ya calienta la piel con fuerza. Visitamos el Agora (antiguo mercado), la Iglesia de los Santos Apóstoles, muy restaurada, el templo de Efestión, antiguo lugar de culto hacia el Dios de los artesanos, fue también iglesia, cementerio, museo...
Mercado de frutas en Atenas
   Después caminamos por las calles del barrio Monastiraki -lleno de pubs y empapelado con carteles de festivales de música: Iggy Pop, The Blues Brothers, etc.- y llegamos hasta los mercados de pescado, carne y fruta, de la calle Athinas.
    Por la tarde, tomamos el metro en Monastiraki y en cuarenta y cinco minutos estamos de nuevo en el aeropuerto.
    Desde el avión parece como si todas las islas estuvieran casi pegadas las unas a las otras. Los luminosos caseríos encalados destacan sobre la orografía de las islas.
    A las ocho aterrizamos en Santorini, donde nos recibe el dueño de Anemomilos (molinos, en griego) Villas & Suites, quien nos conduce hasta nuestro alojamiento en Fira. El hotel está situado orilla de la carretera principal, a unos doscientos metros del centro de Fira. Llegamos a tiempo para disfrutar del espectáculo del sol ocultándose en el horizonte del mar. Recorremos las callejuelas de Fira, llenas de tiendas que compiten para atraer la atención del turista. Aquí no se vende cualquier cosa, sólo ropas de marca y los diseños más modernos y atractivos en collares, anillos, pendientes...
   La oferta gastronómica es enorme. Nos recomiendan cenar en la taberna Nicolás, donde esperamos unos minutos antes de sentarnos a la mesa. Los camareros son muy atentos pero la comida no es nada destacable.
    Por la noche es cuando más agradable resulta pasear, las estrechas calles de Fira se iluminan, todos los comercios se abren y las terrazas de los restaurantes se llenan de gente.
    ¿Y por qué todas las calles de los pueblos de las islas son tan estrechas y laberínticas? Pues para tratar de minimizar los efectos del melteni, un viento del norte que proporciona frescor, baja humedad y buena visibilidad y que algunos días sopla con tanta fuerza que impide zarpar a los barcos. Lo sentiremos soplar con fuerza sobre todo en Míconos.

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