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República Popular China 2004

1 de abril, Pekín 8 de abril, Guilin, Hangzhou
2 de abril, Pekín9 de abril, Hangzhou, Suzhou
3 de abril, Pekín10 de abril, Suzhou, Shanghai
4 de abril, Pekín, Xian11 de abril, Shanghai
5 de abril, Xian12 de abril, Shanghai
6 de abril, Xian, Guilin13 de abril, Shanghai
7 de abril, GuilinHoteles del viaje

13 de abril, martes

    Como no somos ajenos al encanto del mercadillo de imitaciones, tomamos el metro hasta allí. Se impone el regateo, por supuesto. El caso es que siempre se compra lo que se quiere, no importa que se divida el precio por tres o por cuatro, siempre se llega a un acuerdo, a pesar de la inicial cara de indignación del vendedor.
    otro taxi nos conduce hasta la Ciudad Vieja, hoy martes hay mucha menos gente que el domingo. Hacemos algunas compras más y volvemos al hotel para hacer las maletas. A las cuatro salimos para dar una vuelta y matar el tiempo que nos queda hasta las seis, hora de ir al aeropuerto.
Chinos en bicicletas en un semáforo
    Caminamos por una amplia avenida. Es hora punta y nos encontramos con mucho movimiento de gente, escolares que vuelven del colegio, algunos de la mano de sus abuelos, autobuses abarrotados y muchos ciclistas. A la vuelta, el humo de los coches de la calle principal nos asfixia, así que nos metemos por calles paralelas. Entramos en una barriada a la que se accede a través de una gran puerta de hierro. Nos sorprende la tranquilidad que nos envuelve a un paso de la vorágine. Parece un barrio de gente sencilla, tiene pequeños parques donde la gente mayor hace ejercicios en máquinas articuladas. El barrio es peatonal y el suelo es de adoquines cuadrados: También hay un mercado de barrio donde venden animales vivos: peces, ranas, tortugas, anguilas, etc. Los lugares de comida son uno de los sitios más divertidos que se puede visitar en China, sea un mercado de barrio o un supermercado. Es donde más diferencias culturales se percibe con Occidente.
    Ante un semáforo en rojo, hacemos una foto a los cientos de ciclistas que esperan. Muchos de ellos se ríen las muelas cuando ven que nos llama la atención la escena. La inmensa mayoría de las bicicletas pertenecen a la remesa que China compró a Rusia hace muchos años, también se empiezan a ver algunas con cambios de marchas o con ruedas más anchas, tipo de montaña, pero estas son una minoría.
    Cenamos un excelente bufé en el hotel y a las ocho salimos con Wong hacia el aeropuerto.
    El aeropuerto es muy moderno, tiene un techo espectacular y es realmente bonito. El avión sale puntual.
    Hemos encontrado una China mucho más avanzada de lo que pensábamos. Nuestro viaje ha pisado mayormente paisajes urbanos y probablemente el nivel de desarrollo de los pueblos será otra historia. Mis lecturas antes del viaje me advertían de que China era un país tan diferente a Occidente que regresaba uno con los valores trastocados. Nada de eso nos ha ocurrido, de hecho, creo que son sus valores los que corren peligro, su espejo es Occidente y en esa dirección se encaminan todos sus pasos, a gran velocidad. Para los occidentales, el ascenso de China en la escala de poder mundial es innegable, sin embargo, la percepción de los chinos es diferente: durante dieciocho de los últimos veinte siglos, China ha sido la potencia dominante en la región.

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