Otros viajes

República Popular China 2004

1 de abril, Pekín 8 de abril, Guilin, Hangzhou
2 de abril, Pekín9 de abril, Hangzhou, Suzhou
3 de abril, Pekín10 de abril, Suzhou, Shanghai
4 de abril, Pekín, Xian11 de abril, Shanghai
5 de abril, Xian12 de abril, Shanghai
6 de abril, Xian, Guilin13 de abril, Shanghai
7 de abril, GuilinHoteles del viaje

12 de abril, lunes

    Día libre. Llueve. Salimos a las diez y tomamos el metro hasta la Plaza del Pueblo. Moverse en el metro de Shanghai es tan fácil como en cualquier otro sitio; todo está en inglés. Sobre las paredes de los vagones del metro cuelgan monitores extraplanos donde se suceden los anuncios publicitarios.
   Nos asombra lo pegados que van en los bancos corridos, se apretujan hasta nueve personas en un espacio donde seis sería el límite de comodidad. Cuando dos de ellos abandonan el asiento los demás respiran aliviados.
   Nos bajamos en la Plaza del Pueblo, aquí está el museo de la ciudad y también el Centro de Planificación Urbanística. Dentro, una enorme maqueta del futuro Shanghai de 2020 informa a los siete millones de habitantes del centro, de lo que les espera a sus viejos barrios.
   Nuestro destino es el museo. A la entrada dejamos los paraguas envueltos en un plástico y fijados con un anillo y una llave. El museo de Shanghai es de primera, con buenas explicaciones y muy organizado. Hay secciones de caligrafía, pintura, cerámica, trajes étnicos, monedas, etc. Alquilamos un aparato de audio con explicaciones en español. Las exposiciones se iluminan con luces de presencia. Recorremos el museo hasta la hora de cierre. Cuando salimos, todavía llueve.
    Paseamos por Nanjing y volvemos al Bund para ver el ambiente que crea la iluminación nocturna. En la orilla opuesta se divisa el Pudong, zona económica especial y hasta hace pocos años, un simple campo con casuchas, ahora, su desarrollo es brutal, es el corazón financiero de la ciudad. Entre los pisos 54 y 87 del rascacielos Jin Mao, tercer edificio más alto del mundo, se ha instalado el hotel Hyatt, y cuando sus huéspedes quieren saber el tiempo que hace, tienen que llamar a recepción ya que frecuentemente esas alturas están envueltos en neblina.
   En un centro comercial, comemos unos pasteles en Bread´s, yo me tomo dos nam indios, me encanta su sabor especiado. Es típico que la elaboración de la comida se haga a la vista del público, generalmente siempre con mascarillas. A veces, también hemos visto por la calle a gente con mascarilla, la causa es la polución o para evitar contagiar los resfriados. El uso de guantes blancos por los taxistas también es habitual, la razón es que en verano sudan mucho las manos y así agarran mejor el volante. Aunque ahora no es verano, muchos se han acostumbrado a llevarlos y los usan durante todo el año. Además, les da un toque de distinción.
   Se puede atravesar el río Huangpu hasta Pudong a través de un trenecito que discurre por un túnel, llegamos a la boca del túnel, pero es muy tarde y ya ni sentimos las piernas. Volvemos en taxi al hotel.

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