Otros viajes

Cerdeña 2009

27 de junio, Cagliari6 de julio, Alghero
28 de junio, Cagliari7 de julio, Grotta di Nettuno, Alghero
29 de junio, Portixeddu, Buggeru8 de julio, Sassari, Castelsardo, Arzachena
30 de junio, Portixeddu, Porto Flavia9 de julio, Coddu Vecchiu, Li Muri, Dorgali
1 de julio, Sa Mannau, Su Nuraxi, Barumini10 de julio, Orgosolo, Bari Sardo
2 de julio, Aruttas, Kabras11 de julio, Cardedu, Marina Bari
3 de julio, Tharros, Oasi di Seu, Kabras12 de julio, Cala Porto
4 de julio, Santuario Santa Cristina, Marina Bossa13 de julio, Cagliari
5 de julio, Bosa, Saccargia, Bosa MarinaDatos económicos del viaje

7 de julio, martes

    A las diez subimos a un barco de la naviera Navisarda para visitar el mayor reclamo turístico de esta parte de Cerdeña: la Grotta di Nettuno. Durante el paseo en barca se disfruta de la vista de los farallones verticales cortados a pico, formados en el Cretáceo —hace entre 145 millones de años y 66 millones de años—, de las gotitas de agua que siempre te mojan cuando sales a cubierta, la brisa marina... Hacemos una corta parada en una playita a recoger a más turistas y continuamos. Una alternativa al barco es llegar en coche o tomar un autobús hasta Capo Caccia y bajar los 656 escalones que conducen a la gruta. La taquilla, ¡doce euros por persona!, está situada justo a la entrada de la cueva y te puedo asegurar que no se puede dar un paso: la presencia de turistas es masiva, esto parece los carnavales de Tolosa. Me siento borreguito. Bee, beee, bee. Demasiada gente para disfrutar
Entrada a la Gruta de Neptuno
de la cueva; andas más pendiente de que nadie te empuje y te tire escaleras abajo o te meta la lente de la videocámara por el ojo que de admirar las configuraciones de estalactitas y el lago salado. La cueva la descubrió un pescador local allá por el 1300 AEC y en 1978 hasta se rodó una película de serie Z en su interior, La isla de los hombres pez. El guía va el primero de la fila como un pastor que conduce a su rebaño; habla en italiano e inglés por un micrófono inalámbrico, pero la acústica es mala y no me entero de nada.
    Volvemos al hotel a pasar la tarde en las tumbonas de la piscina hasta que se pueda andar por la calle sin asfixiarse de calor.
    Al atardecer callejeamos por el casco viejo de Alghero. Las tiendas abren desde las seis de la tarde hasta la una de la mañana. Es un gustazo sentarse en un banco a saborear un helado artiglianali de la gelateria Igloo y observar la passegiata nocturna de turistas y lugareños mientras sopla la brisa marina. ¡Qué gran invento de la naturaleza esto del Mediterráneo!

La propiedad intelectual de los textos y de las fotos me pertenece, por lo que está prohibida su reproducción total o parcial sin mi expresa autorización.

Copyright © 2009- MRB