Otros viajes

Cerdeña 2009

27 de junio, Cagliari6 de julio, Alghero
28 de junio, Cagliari7 de julio, Grotta di Nettuno, Alghero
29 de junio, Portixeddu, Buggeru8 de julio, Sassari, Castelsardo, Arzachena
30 de junio, Portixeddu, Porto Flavia9 de julio, Coddu Vecchiu, Li Muri, Dorgali
1 de julio, Sa Mannau, Su Nuraxi, Barumini10 de julio, Orgosolo, Bari Sardo
2 de julio, Aruttas, Kabras11 de julio, Cardedu, Marina Bari
3 de julio, Tharros, oasi di Seu, Kabras12 de julio, Cala Porto
4 de julio, Santuario Santa Cristina, Marina Bossa13 de julio, Cagliari
5 de julio, Bosa, Saccargia, Bosa MarinaDatos económicos del viaje

4 de julio, sábado

    Cuando me acerco al edificio principal del agroturismo para pagar la estancia, justo a la entrada de la puerta de los propietarios, avisto una culebra de buen tamaño, de casi un metro de longitud y gorda como un salchichón de Vic, deslizándose entre las macetas. No es de extrañar que busque el frescor del césped del agroturismo; lo riegan constantemente y al atardecer, el césped y los caminos que llevan a las habitaciones están frecuentados por sapitos que saltan encantados con la humedad de la hierba.
    A las once llegamos al Santuario nurágico de Santa Cristina, cuatro kilómetros al sur de Paulilatino. Lo más interesante es el templo del estanque sagrado, del 1000 AEC ¿Y cómo se sabe que el estanque era sagrado y no un pozo para limpiarse los pies? En 1904, A. Myer, sugestionado por su semejanza con los tholos micénicos, interpretó que el pozo era en realidad, una tumba. Cinco años más tarde, el famoso arqueólogo Antonio Taramellile le contradice y asegura que, por similitud con otras excavaciones como la de Santa Vittoria di Serri, se trata de un edificio destinado al culto del agua. Tampoco falta una interpretación astro-arqueológica del monumento: en 1992, M. Cavedon publicó un artículo que decía: "La estructura funcionaba como observatorio lunar: a finales de diciembre o principios de enero, la luz del sol reflejada en la luna pasaba por el agujero superior del thalos e incidía en el estanque. Y también durante los equinoccios de primavera y otoño, el sol estaba en línea con la inclinación de la escalera de acceso al estanque, por lo que lo iluminaba sin sombras". Casi convence a todos, pero Cavedon se basaba en el estado actual del templo, ignorando que, en origen, estaba cubierto y, por tanto, difícilmente se podía reflejar nada en el estanque. Así que, por ahora, nos quedamos con la teoría del estanque sagrado.
    Dentro del recinto arqueológico, también podemos ver la Cabaña de las Reuniones, varios tholos aislados y un pueblo cristiano del 1200 d.C.
    Seguimos camino de la costa y llegamos a Marina Bossa, donde tomamos alojamiento en el hotel Al Gabbiano, al lado de la playa. Descansamos en el hotel y al atardecer, cuando el calor remite, bajamos a la playa y tomamos posesión
Playa de Bosa Marina
de tumbonas y sombrillas. Todavía queda bastante gente y nos divertimos con una escena digna de los mejores momentos de Laurel y Hardy: los chavales del grupo de salvamento fletan la lanchita de socorro para dar una vuelta con sus amiguetes; corto paseo, porque no saben ni remar. Al de pocos minutos están de vuelta, al parecer se han asustado al ver un poco de agua en el fondo de la lancha. Llegan a la orilla, y para quitar el agua no se les ocurre otra cosa que inclinarla lateralmente, pero como es de paredes muy delgadas, la barca se hunde como un cuchillo y entonces sí que tienen agua dentro. Su impericia para desalojar el agua es tal que un espontáneo que observa la escena se levanta de su hamaca para aconsejarles cómo evacuarla.
    Al lado de la playa hay un cuartel del ejército y enfrente de nosotros se tumban dos mozos que, por los tatuajes, el corte de pelo y la tajada que llevan encima seguro que son del cuartel. Según caen sobre la toalla, así se quedan, con la boca abierta. Los ronquidos no tardan en llegar. A pesar de dormir la mona durante unas dos horas, cuando se levantan aún no están despejados, se alejan hacia el cuartel tambaleándose y cabizbajos.
    Cenamos en Mannu, un restaurante muy recomendable, tanto por la comida como por el atento y rápido servicio, aunque la chica que nos atiende, que se supone sabe español, confunde inexplicablemente nuestro pedido de salmonetes con un plato de sepias a la plancha, pero no importa, pelillos a la mar, las sepias y el vino blanco Fontanaliras nos saben estupendos.
    En la plaza principal de Bosa actúan los Etno Boys, un grupo de chicos y chicas en torno a los catorce años que se toman muy en serio lo que hacen. Cantan todas las canciones en sardo, haciendo una excepción con esa famosa canción de Pink Floyd que dice:" We don't need no education, we dont need no thought control...Hey! Teachers! Leave the kids alone!... all in all you're just another brick in the wall". A destacar el batería; el chaval es muy joven pero ¡cómo maneja las baquetas!

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