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Cerdeña 2009

27 de junio, Cagliari6 de julio, Alghero
28 de junio, Cagliari7 de julio, Grotta di Nettuno, Alghero
29 de junio, Portixeddu, Buggeru8 de julio, Sassari, Castelsardo, Arzachena
30 de junio, Portixeddu, Porto Flavia9 de julio, Coddu Vecchiu, Li Muri, Dorgali
1 de julio, Sa Mannau, Su Nuraxi, Barumini10 de julio, Orgosolo, Bari Sardo
2 de julio, Aruttas, Kabras11 de julio, Cardedu, Marina Bari
3 de julio, Tharros, Oasi di Seu, Kabras12 de julio, Cala Porto
4 de julio, Santuario Santa Cristina, Marina Bossa13 de julio, Cagliari
5 de julio, Bosa, Saccargia, Bosa MarinaDatos económicos del viaje

3 de julio, viernes

    A las nueve ya estamos en la taquilla de las ruinas de Tharros. Desde lo alto del yacimiento arqueológico ya se ve como la gente toma posiciones en la playa aledaña de San Juan de Sinis. El primer recorrido guiado no empieza hasta las diez, así que aprovechamos esa hora para ver el Thopet, que no se incluye en la visita guiada. De camino al Thopet, observamos muchas lagartijas sin cola. Enseguida descubrimos la causa: varios cárabos apostados entre las piedras bajas de las ruinas acechan a sus presas. También se observa conejos campar a sus anchas entre los matojos de la zona vallada de las ruinas. Seguro que estos no conocen las escopetas.
Ruinas de Tharros
    Carla Franca es nuestra guía, magnífica por cierto, de voz potente y clara. Se nota que le encanta su trabajo. Nos gustan tanto los gráficos que enseña durante sus explicaciones que le preguntamos dónde los podemos conseguir, pero no es tan fácil: unos los ha sacado de una revista de historia, otros de un artículo de arqueología; de aquí y de allá. Por Tharros pasaron los fenicios, los romanos, los bizantinos, los sarracenos y los vándalos. Las ruinas actuales corresponden a la ocupación romana. A ellos les deben las cloacas cubiertas y el empleo de la piedra basáltica, más resistente a la erosión que la piedra arenisca que habían utilizado hasta entonces. Toda la ciudad se construyó sobre una pendiente para facilitar la evacuación de las aguas residuales y la circulación del agua de las cisternas, que se extraía mediante un molino.
    Las casas eran pequeñas y vivían cinco personas de media, padres e hijos, sin abuelos, ya que la vida promedio era solo de cuarenta años; se sabe por las inscripciones en las lápidas de esa época. Las termas se convirtieron en fuerte defensivo y más tarde, en tiempo de los cristianos, en monasterio.
    Comemos de nuevo en Il Camineto, pasta a la botarga, estupenda, y después descansamos en el frescor de nuestra habitación.
    Al atardecer visitamos la diminuta iglesia románica de San Giovanni de Sinis, fundada en el siglo VI, aunque lo que ahora queda de ella es casi todo del siglo XI. Paseamos también por el parque Oasi di Seu, cuyos caminos de arena discurren paralelos al mar y flanqueados por palmeras enanas, matojos de romero y pinos. A la vuelta, hacen su aparición los temibles mosquitos y salgo acribillado, como siempre.
    Nos bañamos desnudos en las cristalinas aguas de la playa de Tharros, ya solitaria, y después de la cena, nos acercamos hasta Kabras donde presenciamos un espectáculo de danza protagonizado por los chicos y chicas del pueblo.

Espectáculo de baile protagonizado por los chicos y chicas de Kabras

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