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Cerdeña 2009

27 de junio, Cagliari6 de julio, Alghero
28 de junio, Cagliari7 de julio, Grotta di Nettuno, Alghero
29 de junio, Portixeddu, Buggeru8 de julio, Sassari, Castelsardo, Arzachena
30 de junio, Portixeddu, Porto Flavia9 de julio, Coddu Vecchiu, Li Muri, Dorgali
1 de julio, Sa Mannau, Su Nuraxi, Barumini10 de julio, Orgosolo, Bari Sardo
2 de julio, Aruttas, Kabras11 de julio, Cardedu, Marina Bari
3 de julio, Tharros, Oasi di Seu, Kabras12 de julio, Cala Porto
4 de julio, Santuario Santa Cristina, Marina Bossa13 de julio, Cagliari
5 de julio, Bosa, Saccargia, Bosa MarinaDatos económicos del viaje

28 de junio, domingo

    Abandonamos algo tarde el hotel y nos dirigimos a la Passeggiata Coperta, Galería Umberto I, donde se expone una muestra histórica sobre Cerdeña y además ... hay aire acondicionado.
Catedral de Santa María
Sacamos entrada también para un recorrido guiado por la antigua muralla de Cagliari. Las explicaciones de todos los guías en Cerdeña son casi siempre en italiano y se suele entender bien si hablan despacio. Son veinte minutos de charla frente a las piedras de la muralla y con la ayuda de algunos gráficos. La entrada incluye la visita al Palacio de la ciudad que lo encontramos cerrado y sin ningún cartel que indique el horario de visitas.
    Los españoles gobernaron Cerdeña durante cuatrocientos años: el papa Bonifacio VIII logró que Jaime II de Aragón firmase, en 1295, la Paz de Anagni por la que éste renunciaba a cualquier derecho sobre Sicilia a cambio de Córcega y Cerdeña. Los cuatrocientos años de gobierno aragonés fueron nefastos para los sardos que no recibieron ninguna compensación por el pago de impuestos. Poco después de la toma de los aragoneses, la isla se vio diezmada por la peste negra, la peste más virulenta jamás conocida; se estima que murió entre el 60 y el 80% de la población del mediterráneo en tan sólo cuatro años.
    La catedral de Santa María se merece una visita, sobre todo la capilla barroca de San Miguel.
    Dejamos la catedral para ir a comer. Las calles están desiertas y del interior de las viviendas no sale ni un sonido, están todos en las playas. Sólo de vez en cuando se escucha el petardeo de alguna moto de baja cilindrada bajando a toda pastilla por las calles empedradas de la fortaleza. A las tres quedan muy pocos sitios abiertos para comer. Probamos en el restaurante Su Cumbidu (te invito, en sardo) en Via Napoli. El menú del día es de veinte euros y contiene más comida de la que podemos tragar. De entremeses: jamón, chorizo y mozzarella; verduras: coliflor, vainas, berenjenas, calabacín, champiñones y zanahoria. De primero: albóndigas, pescado en aceite y arroz con setas, tortellini y... renunciamos al segundo plato. De postre: mazapanes, dulces y licor de cardo. ¿Demasiado, no?
    Continuamos nuestras visitas culturales con el museo arqueológico y la pinacoteca donde charlamos con Luigi, que vive en Buggerru y nos recomienda lugares interesantes en esa parte de la isla.
    Nuestro paseo llega hasta el anfiteatro romano, con capacidad para diez mil personas. Regresamos por San Ignacio hasta la plaza Yenne y descansamos en una terraza mientras vemos pasear al personal.

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