Los viajes de Mariano

Bali 2000

16 de abril, Nusa Dua23 de abril, Lovina
17 de abril, Denpasar 24 de abril, Gitgit, Ulur Danu
18 de abril, Nusa Dua 25 de abril, Jatiluwih
19 de abril, Celuk, Ubud 26 de abril, Bangli, Besakih, Candi Dasa
20 de abril, Ubud 27 de abril, Tenganan, Tirta Gangga
21 de abril, Giansang 28 de abril, Nusa Dua
22 de abril, Trunyan, Kintamani, Lovina29 de abril, Kuta

16 de abril, domingo

    Según el avión de Garuda Indonesia se va acercando a la isla se empiezan a distinguir las barcas abarloadas de los pescadores, las estelas de los fueraborda, los tejados rojos de los grandes hoteles de Nusa Dua.
    Una característica del clima de Bali es que las temperaturas oscilan poco a lo largo del año, entre los veintitrés y los treinta grados. Poca ropa hace falta. La humedad permanece casi constante alrededor del ochenta por ciento y en cuanto a la lluvia, enero es un mes pasado por agua, llueve casi todos los días, pero tampoco demasiado, de hecho, las precipitaciones anuales no superan los 1800 mm, similar a lo que llueve en San Sebastián, para entendernos. Como ves, no es necesario que llueva mucho para mantener estre verdor. Abril es el último mes de la temporada de lluvias.
    Por fin tomamos tierra en el aeropuerto internacional Ngurah Rai —Ngurah Rai fue un héroe militar que luchó y murió para liberar Indonesia del yugo holandés—. Una buseta nos traslada a nuestro alojamiento, el Meliá Bali Indonesia, un buen hotel del gueto turístico de Nusa Dua, todo muy cuidado y dispuesto para el placer; perfecto para pasar las primeras horas en la isla y hacer frente al cambio de horario. En este viaje hemos contratado el alojamiento para las tres primeras noches y la última y el transporte entre el aeropuerto y el hotel. El resto, sobre la marcha.

Piscina del hotel Meliá Bali

    Al atardecer, después de cenar en el restaurante asiático del hotel, el Lotus Garden, paseamos por los alrededores. Llegamos hasta la zona de los tenderetes con chucherías para turistas. Por casualidad, topamos con una agencia de alquiler de vehículos. Está cerrada, sin embargo, mientras echamos un vistazo a los todo-terreno, un hombre sale de detrás de unos arbustos y nos ofrece a un precio razonable un Dahihatsu Feroza de impecable aspecto. Nos interesa, la agencia está muy cerca del hotel y el precio de veinticinco dólares al día, incluido el seguro a todo riesgo, nos parece un chollo. Mañana volveremos para negociar el precio y los detalles.

Copyright © 2000 - MRB

La propiedad intelectual de los textos me pertenece, por lo que está prohibida su reproducción total o parcial sin mi expresa autorización.