Otros viajes

República de Austria 2019

14 de julio, Viena 25 de julio, Graz, Viena, Bratislava
15 de julio, Viena 26 de julio, Bratislava
16 de julio, Viena, Salzburgo 27 de julio, Bratislava
17 de julio, Salzburgo 28 de julio, Budapest
18 de julio, Salzburgo 29 de julio, Budapest
19 de julio, Innsbruck 30 de julio, Budapest
20 de julio, Innsbruck 31 de julio, Budapest
21 de julio, Mondsee, St. Wolfgang 1 de agosto, Budapest, Viena
22 de julio, Bach Ischl, Hallstatt 2 de agosto, Viena
23 de julio, Eisriesenwelt, Dachstein Krippenstein 3 de agosto, Viena
24 de julio, Graz Datos económicos

2 de agosto, viernes

   Con un día de cielo plomizo, encapotado, de calor húmedo, vamos a visitar uno de los palacios más monumentales de Viena, el palacio Schönbrunn, situado a siete quilómetros de nuestro hotel, el Eurostars Embassy. Tomamos el metro en Kardinal-Nagl-Platz y después el autobús 10A nos deja en la parada Schönbrunn Palace, casi enfrente de la entrada al palacio. Compramos el billete Classic Pass que incluye el Grand Tour del palacio con audioguía, el jardín Privy, la Glorieta, el invernadero (Orangery) y los laberintos. Debido a la gran afluencia de turistas, la entrada no se produce inmediatamente sino a la hora impresa en cada boleto. Dentro del palacio no se permiten las fotografías.

Palacio Schönbrunn

   El nombre de "Schönbrunn” apareció por primera vez en una factura de 1642 y significa "fuente hermosa", en alusión a un pozo de agua de la zona. En el siglo XVII, los Habsburgo ya poseían un palacio de recreo en este lugar que fue destruido por los turcos en 1683 durante el Segundo Sitio de Viena. Tras la victoria sobre los otomanos, el emperador Leopoldo I encargó la edificación de un pabellón para las cacerías veraniegas de su hijo. Medio siglo después, la archiduquesa y emperatriz María Teresa (1717-1780) transformó Schönbrunn en su residencia oficial de verano y la actualizó al estilo que hacía furor en Francia, el rococó. Era una época en la que el poder de los monarcas absolutistas se manifestaba a través de la grandeza de sus palacios. Aquí pasaba María Teresa los meses de verano con su séquito de mil quinientas personas.
   Los sucesores de María Teresa también dejaron sus huellas, sobre todo su tataranieto, el emperador Francisco José (1830-1916), quién nació y falleció en este palacio, tras sesenta y ocho años de reinado, uno de los más longevos de la historia. Este hombre metió al mundo en la mayor guerra conocida hasta ese momento, provocó un sufrimiento incalculable y la muerte de decenas de millones de personas. Él murió tranquilamente en la cama de su palacio.

Vista del palacio Schönbrunn desde la Glorieta

   Francisco José I de Austria fue un monarca absolutista que gobernó sin parlamento, sin constitución y que usaba a sus ministros como meros consejeros. Nada menos que doce nacionalidades y cincuenta y dos millones de personas componían su imperio, el mayor imperio occidental después del ruso. Aplastó la revolución liberal de 1848 violentamente y mantuvo el orden por medio del ejército y un estado policial que apagó cualquier brote democrático o nacionalista. En realidad, era su madre, la soberbia archiduquesa Sofía, quien tomaba por él todas las decisiones políticas y personales, incluso las más íntimas: ella le organizaba los encuentros sexuales con las llamadas "condesas higiénicas", mujeres de la nobleza que satisfacían las ansias sexuales del adolescente para que así evitara las enfermedades que se contraían en las casas de lenocinio. Putero y ultracatólico, ¿cómo se entiende esto? A pesar de todo su poder y fortuna recibió muchos golpes del destino: fue herido en el cuello por un nacionalista húngaro que lo atacó con un cuchillo mientras paseaba por Viena, su primera hija Sofía murió con dos años, su hermano Maximiliano fue ejecutado por los revolucionarios mejicanos; su único hijo Rodolfo fue asesinado por cuestiones políticas por el director del diario La Justice y su esposa, la emperatriz Isabel, le abandonó y acabó asesinada en Suiza. Además, perdió la Gran Guerra que él mismo inició y todo su imperio se desmoronó. En definitiva, un hombre que no supo comprender su época.
   Los tiempos han cambiado mucho desde la época de los monarcas absolutistas y ahora, uno cualquiera como nosotros, por un módico precio podemos visitar estos magníficos aposentos y asombrarnos de las comodidades y el lujo que disfrutaban estos monarcas.
   Pagar el precio de la entrada da derecho a recorrer cuarenta y cuatro salas de las 1441 que contiene el palacio. Empezamos por la Sala de la Guardia. Aquí era donde la guardia vigilaba el acceso a las habitaciones del emperador Francisco José. Las chimeneas de cerámica son muy llamativas por su decoración, antiguamente se calentaban quemando madera; a partir del siglo diecinueve se instaló calefacción por aire caliente, que dejó de funcionar en 1992.

Foto procedente de la web www.schoenbrunn.at

Sala del Billar

   La Sala del Billar hacía las veces de sala de espera para las audiencias que el emperador Francisco José concedía dos veces por semana a generales, miembros de su gobierno y funcionarios de la corte. En teoría, cualquier súbdito de su imperio podía solicitar audiencia con el emperador. El cuadro de la izquierda representa la primera concesión de la Orden Militar de María Teresa en el año 1758, condecoración que premiaba méritos militares. Las viudas de los premiados tenían derecho a recibir la mitad de la pensión del finado.
   En la Sala de Nogal es donde recibía el káiser Francisco José. El motivo de las audiencias era variado: presentaciones tras conseguir algún puesto oficial, mostrar agradecimiento por una condecoración o formular peticiones. En una mañana podía recibir hasta cien personas; la duración de cada encuentro era de pocos minutos. Se dice que Francisco José tenía una memoria asombrosa para los nombres y los rostros, una facultad que conservó hasta bien entrada la vejez.

Foto procedente de la web www.schoenbrunn.at

Gabinete de Francisco José

   Gabinete de Francisco José. Aquí pasaba el emperador la mayor parte de su tiempo, trabajando, estudiando actas y redactando órdenes. Muchos días desayunaba y comía aquí. La sala contiene dos grandes retratos enfrentados: en uno aparece él a la edad de treinta y tres años; el otro es de su esposa, la emperatriz Sisi.

Foto procedente de la web www.schoenbrunn.at

Dormitorio de Francisco José

   Dormitorio de Francisco José. El emperador tenía un modo de vida espartano, dormía en una sencilla cama, se levantaba a las cuatro, se lavaba con agua fría y echaba un rezo en el reclinatorio aledaño a su cama. En esta misma cama falleció a los ochenta y seis años, en 1916.
   Ahora pasamos al dormitorio común de Francisco José y su prima Isabel, que tenía dieciséis años cuando se casó. Isabel se alejó desde el principio de la estricta vida de la corte y, sobre todo, de su controladora tía a la par que suegra. Llevó una vida de lujo, siempre viajando y disfrutando de su acomodada posición hasta que en septiembre de 1898, un anarquista italiano clavó una fina lima en su corazón y murió. Tenía sesenta y un años.

Salón de la Emperatriz Isabel, Sisi

   El Salón de la Emperatriz Isabel está revestido en madera blanca y dorada, tapicería de seda y mobiliario neorrococó. El reloj frente al espejo contiene una esfera invertida que permite ver la hora correctamente también en el espejo. Las pinturas muestran a los hijos de María Teresa y son obra del pintor ginebrino Liotard, un favorito de María Teresa. El cuadro a la izquierda de la chimenea presenta a María Antonieta, la hija menor de María Teresa, quien a la edad de quince años se casó con el futuro rey de Francia Luís XVI y fue ejecutada en la guillotina durante la Revolución Francesa.

Foto procedente de la web www.schoenbrunn.at

Detalle de la mesa en el Salón de María Antonieta.
Obsérvese que los cubiertos están hacia abajo, para mostrar el sello de los Habsburgo.

   El Salón de María Antonieta se llama así por un tapiz que antiguamente mostraba a María Antonieta y sus hijos. Fue un regalo de Napoleón III al emperador Francisco José y hoy se supone que es propiedad privada de los Habsburgo.
   Esta sala era el comedor familiar. Mientras que en las comidas oficiales se servían platos franceses, en las comidas de diario, Francisco José prefería platos locales como el wiener Schnitzel (escalope vienés) o el Tafelspitz (carne de ternera cocida). Para servir los platos calientes, se trasladaban desde la cocina hasta el comedor en recipientes especiales que mantenían el calor, o bien, si por alguna razón no convenía servirlo inmediatamente, se conservaban calientes con estufas de carbón (posteriormente con estufas de gas) en la sala contigua. La emperatriz Isabel rara vez se sentaba a la mesa, la disculpa era que estaba a dieta para cuidar su peso.
   El Cuarto de los Niños está decorado con retratos de las hijas de María Teresa. La mayoría de sus once hijas se casaron muy jóvenes por intereses políticos. María Cristina fue la única que se casó por amor y contrajo matrimonio con Alberto de Sajonia-Teschen. El cuarto de baño fue instalado en 1917 para Zita de Borbón y Parma, la última emperatriz de los Habsburgo.

Foto procedente de la web www.schoenbrunn.at

Salón de los Espejos

   Seguramente, la sala más impactante es el Salón de los Espejos. En esta sala dio Mozart un concierto a los seis años para María Teresa, en octubre de 1762. Después de su actuación, según su padre, "Wolferl saltó al regazo de Su Majestad, le echó los brazos al cuello y la besó".
   Sala de las linternas. Antes de que se instalara la iluminación eléctrica en el palacio, los portadores de linternas solían esperar en esta sala. Su tarea era iluminar el camino de la familia imperial o de los miembros de la casa de la corte después del anochecer. La sala también es notable por los paneles de las puertas de mármol que datan de la época de José I.

Salas del pintor Joseph Rosa

   Salas de Rosa. Fueron creadas en la década de 1760 y comprenden una sala grande y dos pequeñas. LLevan el nombre del artista Joseph Rosa, quien pintó quince paisajes para el conjunto a instancias de María Teresa. Una de las pinturas en la Gran Sala Rosa muestra una vista idealizada de las ruinas de un castillo en el Argovia suizo: Habichtsburg (literalmente: fortaleza del halcón), un nombre que luego se corrompería en "Habsburg". El castillo es la sede hereditaria de la dinastía. Las otras pinturas son de idílicos paisajes de ríos y montañas con figuras de campesinos y rebaños de ovejas y cabras en reposo. Integrados en la decoración de estuco dorado de la Gran Sala Rosa hay varios instrumentos musicales, lo que quizás indique que esta sala también se usó para conciertos.

Gran Galería del Palacio Shönbrunn de Viena

   La Gran Galería fue utilizada para bailes, banquetes de gala y celebraciones de la corte. Los frescos son obra del pintor italiano Gregorio Guglielmi y glorifican el reinado de María Teresa. El fresco central muestra a María Teresa y Francisco Esteban en el trono, flanqueados por las personificaciones de las virtudes monárquicas y alegorías de los dominios de la monarquía. Ahora esta sala se usa para conciertos. En 1961 se reunieron aquí, en la Cumbre de Viena, el presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy y el ruso Nikita Khrushchev para intentar reducir la escalada de la tensión internacional en plena Guerra Fría. Dos meses después los rusos levantaron el muro de Berlín.

Gabinete Oriental

   Gabinetes Orientales. En el Gabinete Redondo, antes de ser decorado al estilo oriental, se desarrollaban "conferencias secretas". Para que los sirvientes no escucharan, la comida se servía por medio de un pequeño elevador desde el piso inferior. El gabinete de la derecha suele llamarse chino en referencia a la porcelana china que se muestra allí, mientras que el gabinete de la izquierda es de estilo japonés. Ambas salas fueron utilizadas por María Teresa para reuniones sociales, por ejemplo, para jugar a las cartas.
   Sala del Carrusel. La Sala del Carrusel sirvió como antesala de los apartamentos de Maria Teresa y Franciso Esteban de Lorraine en el ala este del palacio. El nombre de esta sala deriva de uno de los cuadros, que muestra el carrusel de damas o desfile de carruajes que Maria Teresa celebrada en la Escuela de Equitación de la Corte en 1743 para celebrar la retirada de las fuerzas francesas y bávaras de Bohemia, un evento que marcó el final de la primera guerra de Silesia. El cuadro que representa la investidura de la Orden de San Esteban, orden otorgada al mérito civil, conmemora otro acontecimiento importante del reinado de María Teresa.
   El Salón de Ceremonias data de alrededor de 1755 y sirvió para celebraciones familiares como bautizos, onomásticos y cumpleaños, bodas de miembros de la corte que eran de noble cuna, y para banquetes de la corte.
Detalle del cuadro con el niño Mozart entre los asistentes a la boda real
La sala se conocía anteriormente como la "Sala Battaglia", por la decoración de la bóveda con accesorios de guerra, simbolismo del poder de la monarquía. Las impresionantes pinturas fueron encargadas por María Teresa y representan el matrimonio de José, heredero al trono, con Isabel de Parma, quien fue miembra de la casa real de Borbón y nieta de Luis XV. Este matrimonio fue diseñado para asegurar el apoyo de Francia a Austria. Uno de los cuadros representa el banquete imperial y la cena celebrados en los salones del Hofburg; en el lado opuesto, la boda en la iglesia de los Agustinos, y la familia imperial con la corte asistiendo a una representación de ópera en el Hofburg. Es impresionante el gran realismo de los edificios, personas y atuendos; hasta el juego de mesa ha sido reproducido con sorprendente exactitud. En una de las pinturas se representa a Mozart de niño, aunque en realidad no fue invitado a la boda porque en esa época aún tenía cuatro años y no era famoso; la incorporación al cuadro se hizo se hizo pocos años después.

Salón “Vieux-Laque"

   El Salón Vieux Laque fue el estudio privado de Francisco Esteban, esposo de María Teresa. Tras su repentina muerte en 1765, de apoplejía, María Teresa se cortó el pelo y ya no se quitó el luto jamás. Para recordar a su esposo hizo remodelar esta sala y encargó el retrato de Francisco Esteban, que se ve en el centro, a Pompeo Batoni. El cuadro de la derecha es también del mismo pintor, fue realizado en Roma en 1769 y representa a los dos hijos de María Teresa que llegaron a ser emperadores del Sacro Imperio: José II y su hermano Leopoldo. Sobre la mesa aparece un ejemplar de la Defensa del Espíritu de las Leyes de Montesquieu, una de las más importantes obras de la Ilustración, en cuya ideología se basaron algunas reformas que llevó a cabo el joven emperador José II. Su idea de imponer el idioma alemán como lengua oficial en Hungría no tuvo éxito.
   El salón de Napoleón Bonaparte nos recuerda que el francés residió aquí, en los aposentos de María Teresa, tras vencer a los austriacos en la batalla de Ulm. El ejército ruso no llegó a tiempo de ayudar a los austriacos porque usaban el calendario ortodoxo mientras que los austriacos contaban los días por el gregoriano, ya ves. El chico de la foto es Napoleón II, hijo de Napoleón y María Luisa de Austria, en hábito de jardinero; era tradición de los Habsburgo que todos los varones aprendieran un oficio. El chaval murió en 1832 a los veintiún años tras contagiarse con las bacterias de la tuberculosis.
   La siguiente sala se la conoce como el Salón de las Porcelanas. La emperatriz María Teresa utilizaba esta pequeña habitación como cuarto de juegos y gabinete de trabajo. El salón entero está decorado hasta el techo con molduras de madera pintadas en blanco y azul en un intento de imitar la porcelana. Las doscientas trece aguadas azules enmarcadas en el revestimiento fueron pintadas por Francisco Esteban y algunos de sus hijos. Una de ellos, María Cristina, está retratada en un medallón. María Cristina era la hija favorita de María Teresa y fue la única que se casó por amor, con el duque Alberto de Sajonia-Teschen.

Salón del Millón

   El Salón del Millón debe su nombre a su revestimiento, en madera de rosal sumamente valiosa e incrustaciones de miniaturas indo-persas, que muestran escenas de la vida privada y cortesana de los mogoles de la India en los siglos XVI y XVII. Las miniaturas fueron cortadas por los miembros de la familia imperial y combinadas en una especie de montaje. En la sala se han colocado espejos enfrentados creando así una ilusión de sala infinita.
   Salón de Tapices. Esta sala debe su nombre a los tapices de Bruselas del siglo XVIII que decoran no solo las paredes, sino también los sillones. Los tapices de las paredes muestran escenas del mercado y del puerto; los sillones están decorados con tapices que representan los doce meses del año.
   El Gabinete de la Archiduquesa Sofía. Sofía, la madre de Francisco José, no solamente persiguió de forma enérgica y exitosa la meta de situar a su hijo en el trono de los Habsburgo, sino que también era su más importante consejera política. Contemporáneos describieron a la archiduquesa como “el único hombre en la corte vienesa”. La archiduquesa Sofía mantuvo una relación muy tensa y plagada de conflictos con su nuera, la emperatriz Isabel, de la que también era su tía. Isabel se quejaba mucho del continuo control y tutela de su suegra.

Salón Rojo

    En el Salón Rojo se muestra el retrato del kaiser Leopoldo II (1747-1792), hijo de la emperatriz María Teresa; junto a él se puede ver a su hijo Francisco, el último emperador del Sacro Imperio Romano. En 1806, Francisco se vio obligado, por las Guerras Napoleónicas, a disolver el Sacro Imperio Romano y proclamar el Imperio Austriaco. Así se convirtió Francisco II en el primer emperador austriaco. Francisco casó a su hija mayor, María Luisa, con Napoleón, y a la segunda, María Leopoldina, con el monarca portugués Pedro de Alcántara de Braganza y Borbón, también emperador de Brasil. Los otros retratos muestran al emperador Fernando y su esposa María Ana. Fernando era el hijo mayor del emperador Francisco y recibió, en el lenguaje popular, el apelativo cariñoso de “Fernando el Bueno”. Epiléptico y corto de entendederas debido a la consanguinidad de sus padres, fue incapaz de gobernar. Quien gobernó realmente fue el canciller Metternich, un enemigo declarado de los movimientos liberales y defensor de las monarquías absolutistas.

Gabinete de Francisco Carlos

   Gabinete de Francisco Carlos. Esta sala, así como el salón contiguo, fue ocupado en el siglo XIX por el archiduque Francisco Carlos, padre del káiser Francisco José. Las pinturas nos llevan de nuevo a tiempos de María Teresa. El famoso retrato familiar, obra de Martin von Meytens, muestra al emperador Francisco Esteban y a María Teresa rodeados de su numerosa prole. La pareja imperial tuvo dieciséis hijos, once niñas y cinco niños, de los cuales once alcanzaron la edad adulta. Cuatro de ellos sucumbieron al virus de la viruela, enfermedad que contrajo la propia María Teresa, aunque logró superarla. En el cuadro no aparecen dos hijos que nacieron posteriormente y tres que ya habían fallecido. Los monarcas tenían tantos hijos para asegurar la continuidad de la dinastía. Frente al retrato familiar puede apreciar los retratos de las damas, que desempeñaron un papel importante en la vida de María Teresa. A la derecha del espejo su madre Isabel Cristina y a la izquierda la condesa Fuchs, primero preceptora y luego persona de confianza de la emperatriz. Fue la única persona que sin pertenecer a los Habsburgo fue enterrada en la Cripta de los Capuchinos en Viena, por expreso deseo de María Teresa.

Salón Chino Azul

   El Salón Chino Azul fue donde se celebraron las negociaciones que llevaron, el once de noviembre de 1918, día del fin de la primera guerra mundial, al último emperador Carlos I, resobrino de Francisco José, a renunciar a toda participación en la administración del Estado. Al día siguiente se proclamó la República de Austria y fue el punto final de los seiscientos años de historia de la dinastía de los Habsburgo. Carlos I se resistió a la abdicación, pero finalmente tuvo que salir al exilio con su familia. En 1922 murió de neumonía en Madeira con solo treinta y cinco años. Su esposa Zita murió en cambio, en 1989, y fue enterrada en la Cripta de la Iglesia de los Capuchinos de Viena.
   El último de los salones de la visita es el Salón de Caza. Casi todos los Habsburgo fueron apasionados cazadores, incluidos los padres de María Teresa, Carlos VI y su esposa Isabel Cristina, a quienes se puede reconocer en los retratos de la parte izquierda de la sala en traje de caza. Entre ellos hay una pintura de Francisco Esteban de niño, quién sería el esposo de María Teresa. También Francisco José es conocido por su afición a la caza, ya en la infancia acechaba gorriones y palomas en el parque de Schönbrunn. Una de las pinturas muestra al fondo el palacio de Schönbrunn, tal y como fue edificado por Fischer von Erlach, como gran pabellón de caza barroco.

   Dejamos el palacio y caminamos hacia la Orangery, es decir, el invernadero de plantas exóticas. Según vemos, los jardineros ya no tienen que cortar el cesped, lo hacen unos robots de la marca Husqvarna, concretamente, el modelo que circula por los jardines cuesta la friolera de cinco mil euros, IVA incluido.

El invernadero (Orangery)

   Alrededor de 1754 se erigió, en el noreste del parque de Schönbrunn, el invernadero más grande de Europa después del de Versalles. Es muy probable que fuera diseñado por el arquitecto de la corte, Nicolaus Pacassi. Su fin era procurar refugio invernal a las plantas exóticas ya que durante los meses de verano se sacan al jardín.
   Entre octubre y mediados de mayo, debido a las condiciones climáticas predominantes, la exhibición en el Orangery Garden se limita a los árboles y arbustos más resistentes. Durante los meses de verano, el jardín se divide en tres secciones:
    1.- Naranjos históricos de las regiones mediterráneas: principalmente plantas de hoja perenne y con flores, cuyo cultivo e hibernación exigen una especial habilidad y experiencia. Estos incluyen mirtos, olivos, palmeras datileras, laureles, granados y cítricos.
    2.- Colección de plantas exóticas: plantas que llegaron originalmente a Schönbrunn durante el siglo XIX como resultado de recolecciones, expediciones e intercambios de plantas entre recolectores. Estos incluyen piñas, árboles de aguacate y diferentes variedades de yuca, agave y trompeta de ángel.
    3.- Frutales de invernadero: variedades especiales de frutas tradicionales en macetas de madera. Estos se recolectan, injertan y cultivan en colaboración con la Escuela de Viticultura de Klosterneuburg y la Asociación Austriaca de Conservadores de Semillas de Arche Noah.

Plantas del invernadero disfrutando del verano vienés

   Traer las plantas desde allende los mares solía ser un desafío logístico; los barcos pasaban semanas o incluso meses en el mar. Si las plantas iban bajo cubierta no veían la luz natural y si iban sobre cubierta se dañaban durante las tormentas o por el rocío del mar. A menudo faltaba agua para regarlas. El resultado era que pocas plantas llegaban a destino. En una expedición en 1835 se utilizó por vez primera un mini invernadero portátil reutilizable para transportar plantas, invento del médico inglés Nathaniel Bagshaw Ward. Consistía en una caja cerrada con tapa de cristal. La humedad que se evaporaba por el calor permanecía dentro al tratarse de un sistema cerrado. Además, las plantas estaban protegidas del agua salada, el viento y la suciedad. Rápidamente se convirtió en el equipo estándar para expediciones y el envío general de plantas tropicales.
   Para lograr que las plantas sobrevivieran durante la estación fría se instalaron sistemas de calefacción en el invernadero. Primero se usaron estufas independientes y más tarde suelo radiante basado en el hipocausto romano. Esta forma de calefacción fue inventada por los romanos alrededor del año 90 AEC como calefacción por suelo radiante para baños públicos y más tarde también se usó en las villas romanas. El hipocausto (del griego hypokaiein, encender o quemar debajo) es un sistema de calefacción que consiste en aprovechar el calor de los gases de combustión para calentar un elemento estructural (por ejemplo, un piso o un banco de mampostería) que después irradia su calor a la habitación que queremos calentar. En este invernadero se quema leña, los gases calientes de la combustión se conducen por el efecto chimenea a través de un conducto que calienta unas planchas de hierro fundido que emiten el calor directamente a la habitación, mientras que el suelo de ladrillo actúa como depósito de calor. Esto crea una temperatura relativamente uniforme y constante de unos diez grados centígrados durante los meses de invierno, ideal para las plantas más jóvenes.

El laberinto de Schönbrunn

   El laberinto se diseñó alrededor de 1720 y originalmente tenía cuatro cuadrantes con un pabellón central. Poco a poco se fue abandonando y en 1892 se eliminó. En 1999 se inauguró un nuevo laberinto, reconstruido con setos de tejo, según el modelo histórico. En su centro han puesto una plataforma de observación que viene muy bien para tener una mejor perspectiva y ¡poder salir de aquí!

¿Cómo demonios se sale del laberinto?

   Regresamos al centro de Viena. Como es habitual durante el verano se organizan festivales de todo tipo para entretener a locales y turistas y justo nos topamos, en la plaza del Ayuntamiento, con una actuación que acaba de terminar. Se trata de una agrupación musical de instrumentos de viento de origen oriental; las edades de sus componentes es variopinta, hay adultos de expresión adusta y chavales que no aparentan más de quince años, todos con traje oscuro y pajarita. A la izquierda del escenario, otro grupo de música se hace una foto de grupo.

Agrupación musical de cuerdas

   ¿Te apetece ver una película gratis al aire libre, sentado en cómodos asientos, proyectada en una enorme pantalla? Pues la plaza del Ayuntamiento es el lugar adecuado. Por trigésima vez, el Volxkino proyecta películas desde el 24 de mayo hasta el 16 de septiembre. La película de hoy, a las nueve, es Max Raabe Live in Berlin. Max Raabe es un desconocido para mí, pero muy popular en Alemania y Austria; hacen música de baile y cine de las décadas de 1920 y 1930, canciones retro de antes de la segunda guerra mundial tocadas con un estilo muy pulido, de precisión robótica. Según la revista del programa del festival también ha participado en la ópera Tres peniques de Bertolt Brecht y Kurt Weill junto con Nina Hagen.
   Aunque es algo tarde, nos acercamos hasta el Museumsquartier o Barrio de los Museos, un complejo cultural de los más grandes del mundo. Aquí se encuentra el Museo Leopold que alberga la mayor colección del mundo de pinturas del austriaco Egon Shiele, el Mumok (Museo de Arte Moderno) y la Kunsthalle, ambos con colecciones de vanguardia de arte contemporáneo, el Museo de los Niños, la librería Walther Köning y tiendas y restaurantes. ¡Ah!, y al Barrio de los Museos te puedes traer tu propia bebida y sentarte en cualquier banco sin obligación de consumir en los bares.

Copyright © 2019 - MRB

La propiedad intelectual de los textos me pertenece, por lo que está prohibida su reproducción total o parcial sin mi expresa autorización.