Los viajes de Mariano

Ámsterdam 2011

17 de septiembre, plaza Dam, Barrio Rojo
18 de septiembre, Museo Nacional
19 de septiembre, Museo van Goh, crucero por los canales
Datos ecónomicos del viaje

19 de septiembre, lunes

    El día nace delicioso, soleado, con buena temperatura. Como hoy vamos a visitar el Museo van Gogh tomamos de nuevo el tranvía número doce hacia la plaza Museum. Ayer compramos las entradas al salir del Museo Nacional, así que hoy entramos sin esperas.
Autorretrato de Vincent van Gogh
   Pobre Vincent (1853-1890), su vida fue un desastre de principio a fin: fracasó en formar una familia. Úrsula le dio calabazas, su prima Cornelia también y con la prostituta Sien, con quien vivió un año, encontró gran rechazo en su familia. Margot era diez años mayor y en esta ocasión, la oposición vino por parte de la familia de ella. Tampoco fue capaz de ganarse la vida: le despidieron de la galería de arte en la que trabajaba porque era muy testarrón, trataba de imponer sus gustos a los clientes. Vendió sólo dos cuadros en su vida. ¿Qué habría sido de él sin la ayuda económica de su hermano Theo? Su gran proyecto de crear una colonia de pintores en el sur de Francia también fracasó porque la convivencia con Paul Gaugin estuvo repleta de enfrentamientos. Fue un solitario toda su vida y murió tras un intento de suicidio a los treinta y siete años.
   Los cuadros más conocidos están repartidos en otros museos o en colecciones particulares, pero aquí aún quedan obras notables: Los comedores de patatas, La llanura de Crau, La casa de van Gogh en Arles, Ramas de almendro en flor, La habitación amarilla y un autorretrato.
    Al salir del museo nos encontramos un sol radiante y el cielo despejado. Aprovechamos que estamos cerca del parque Vondel para pasear un rato por él. El nombre de este parque recuerda a Joost van den Vondel, el poeta más famoso del Siglo de Oro. ¿Sabías que lo visitan unos diez millones de personas cada año?
    Las lanchas de la Blue Boat Company se encuentran justo en la salida del parque Volden hacia el Casino y el café Hard Rock. Escogemos el itinerario City Canal Cruise de setenta y cinco minutos. La lancha enfila por el canal Leidse y enseguida tuerce a la izquierda por el canal Prinsen. El recorrido no es meramente contemplativo, sino que, después de pedir silencio, ¡por favor!, el guía explica lo que vemos en ambas orillas: "Ustedes se preguntarán por qué todas las fachadas de las casas del barrio histórico son tan estrechas. La mayor parte de las casas se construyeron durante el siglo diecisiete y entonces había mucha escasez de terreno, así que las parcelas eran muy pequeñas. Al ser las fachadas tan estrechas, las escaleras también lo son, tanto que los
Diferentes tipos de hastiales
muebles no entran por la escalera. Entonces, ¿cómo los introducen en casa? Pues izándoles con la polea que ven en los hastiales y metiéndoles por las ventanas. Para evitar que los muebles peguen contra la pared al izarlos se dio a las fachadas una pequeña inclinación hacia fuera... Todos las casas-barco que ven ustedes están habitadas, hay unas dos mil quinientas; proliferaron tras la escasez de viviendas que siguió a la Segunda Guerra Mundial. Pagan impuestos en función de la superficie que ocupan. ¿Y el sistema de desagüe? Al canal, directamente... A la derecha ven la iglesia del Oeste o Westerkerk, inaugurada en 1631. Aquí se casaron, en 1966, la reina Beatriz y el diplomático alemán Claus von Amsberg, antiguo miembro de las juventudes hitlerianas. La protesta popular en las calles fue enorme, ¡hasta les llovieron bicicletas!... En 1669, Rembrandt fue enterrado en una tumba alquilada en esta iglesia. Nadie sabe dónde... Unos metros más allá se encuentra la casa que escondió a la familia de Ana Frank, una niña judía que escribió un diario conmovedor de sus últimos días en esta casa durante la invasión alemana en la Segunda Guerra Mundial. Apuntaba maneras de escritora pero murió de tifus a los quince años en el campo de concentración de Bergen-Belsen. Sólo se salvo su padre... Torcemos hacia el canal Brouwers o de las cerveceras y cruzamos una de las dieciséis esclusas que mantienen el nivel y renuevan el agua. Mantener el nivel del agua es vital para la supervivencia de los edificios, porque están todos construidos sobre pilotes
de madera
que se pudrirían si no se mantuvieran cubiertos por el agua. La estación Central, por ejemplo, está levantada sobre nueve mil palos de madera... Observen el aparcamiento de tres pisos al lado de la estación Central, es exclusivo para bicicletas... Allí delante, el edificio que parece la proa de un barco, es NEMO, el Museo de la Ciencia... Debajo del museo se sitúa la entrada al túnel sumergido que conecta el centro de Ámsterdam con su parte norte. Se perforó en 1968. Está calefactado para que no se forme hielo en invierno y su punto más bajo se sitúa a veinte metros bajo el nivel del mar. La transición entre la luz interior y la exterior se compensa automáticamente por ordenador.... Al lado del NEMO, una réplica del Ámsterdam, un barco de 1749 que zarpó de Texel y se hundió dieciocho días después debido a una tormenta... A la izquierda pueden ver la Biblioteca Pública, tiene veintiocho mil metros cuadrados, una media de siete mil visitantes diarios, abre doce horas diarias los siete días de la semana, cuenta con mil doscientas plazas para coches y dos mil anclajes para bicis... Ahora navegamos al lado de la Torre Montalbán, que es parte de la muralla medieval que se construyó después de un ataque a la ciudad... Viramos a la izquierda por el Herengracht o canal de los Caballeros, el más bonito de la ciudad, aquí están las casas patricias más señoriales, cada una con su pasado glorioso". Y se acabo el paseo. Regresamos al embarcadero de la plaza Max Euwe, donde salimos.
    Nos acercamos hasta el mercado de las flores de la calle Singel. Evidentemente, ahora no es temporada de las flores frescas; los tulipanes, por ejemplo, se plantan a finales de otoño, brotan en enero y florecen en abril. Ahora casi todo lo que se vende son bulbos y semillas, incluidas las de marihuana. En este mercado hay unos quince puestos y el comprador mayoritario es local, así que los precios son bastante razonables. La estrella es el tulipán; todos relacionamos a Holanda con los tulipanes. ¿Cómo se forjó esta relación? Veamos: el orígen del tulipán se ubica en Asia central, en Kazajistán. Desde el siglo once ya se conocía en Al-Andalus y en Turquía, de hecho, la palabra tulipán viene del turco turbend que significa "turbante".
Semillas de tulipanes en el mercado de las flores
Se introdujo en Holanda a través de Carolus Clusius, el horticultor más famoso de su tiempo, quien recibió unos bulbos del embajador de Constantinopla en 1593. Curiosamente, los tulipanes plantados en Holanda daban los colores más extravagantes. La causa era un insecto parásito que, al atravesar la planta con su estilete para succionar la sabia vegetal, le transmitía un virus, pero entonces nada de esto se sabía. Al principio, ninguna familia de clases alta se privaba de poseer una variada colección de tulipanes. Con el tiempo, la fiebre por poseerlos alcanzó a las clases medias y hasta las más humildes. También los extranjeros participaron en la locura especulativa. Las variedades más raras alcanzaron precios irracionales, de locura. Los tulipanes llegaron a cotizar en bolsa y, a pesar de las restricciones comerciales que impuso el Gobierno, el alza de los precios parecía no tener fin, hasta que, un día de enero de 1637, los más avispados empezaron a vender y el mercado de tulipanes se desplomó y las bancarrotas se sucedieron. La economía holandesa se vino abajo y entró en recesión durante unos años, hasta que se purgaron los excesos.
    Cenamos pronto, como hacen ellos, así que nos vamos andando hasta el barrio judío y escogemos el restaurante 't Smalle eten, en la calle Egelantiers. Luego damos otra vuelta por el barrio Rojo, el barrio Chino y para el hotel.

20 de septiembre, martes

    Día de regreso. Sin interés.

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