Los viajes de Mariano

Ámsterdam 2011

17 de septiembre, plaza Dam, Barrio Rojo
18 de septiembre, Museo Nacional
19 de septiembre, Museo van Goh, crucero por los canales
Datos ecónomicos del viaje

18 de septiembre, domingo

    Llueve, hace once grados y la humedad es del noventa y siete por ciento. Tomamos el tranvía número doce al lado de la estación Amstel. El billete se compra dentro del tranvía. Bajamos en la plaza Museum. La cola para entrar al Museo van Gogh es descorazonadora y encima no hay refugio donde cobijarse de la lluvia. Probamos con el Museo Nacional, al lado. El acceso resulta fácil y rápido a pesar de que hacemos cola para conseguir las entradas. Quienes ya las tienen pasan inmediatamente. Está claro que, si no quieres esperar, lo mejor es reservarlas por Internet o comprarlas en taquilla el día anterior.
Frente a la casa de Ana Frank
    En el mismo mostrador donde alquilamos la audioguía, compramos el libro en español "Rijksmuseum. Las obras maestras. Guía", imprescindible, aunque luego comprobaremos que libro y audioguía dicen lo mismo.
    El Museo Nacional cuenta con más de un millón de objetos artísticos e históricos que incluyen también al siglo veinte, pero les falta espacio para mostrarlo todo, así que, hasta que finalicen las reformas del edificio que están llevando a cabo los arquitectos sevillanos Cruz y Ortiz, sólo se muestran las mejores obras del siglo diecisiete, Siglo de Oro de los Países Bajos, que no es poco.
    Veamos lo que nos cuenta la audioguía sobre la historia de este país: Carlos I de España y V de Alemania (1500-1558, de paludismo), nacido en Flandes, la actual Bélgica flamenca, heredó los actuales Países Bajos y Flandes por vía paterna, los Habsburgo. A Carlos I le respetaban porque había crecido en el país y hablaba neerlandés pero su heredero, Felipe II (1527-1598) fue visto como un extranjero puesto que no hablaba su idioma y además estableció la corte en Madrid; encima los quiso convertir al catolicismo por la fuerza, siendo ellos calvinistas. Resultado: el alzamiento y una guerra, conocida como la Guerra de los Ochenta Años (1568-1648), que terminó en la independencia de los Países Bajos, la suspensión de pagos de la economía española y la imagen de España por los suelos ya que la guerra fue el origen de la leyenda negra de la Inquisición española.
    Desde su independencia de España, los Países Bajos, gracias a su poderío naval, se dedicaron a la colonización de los territorios que se iban descubriendo en América y Asia, en donde establecieron factorías y colonias orientadas a la producción y al comercio, evitando los enfrentamientos militares y ahorrándose el gasto que conllevan. Pieza clave fue la Compañía de las Indias Orientales, financiada por la burguesía holandesa, dedicada al comercio y a la explotación de las colonias. Este comercio convirtió a Ámsterdam en la capital financiera del mundo. En cincuenta años pasó de mil seiscientos habitantes a doscientos mil.
    Ahora, vamos con el museo. En la sala uno tenemos un cuadro gigantesco: El banquete de los milicianos, que recuerda el final de la Guerra de los Ochenta Años. Al fondo, una maqueta de cinco metros de largo del barco de guerra William Rex.
Detalle de una casa de muñecas
La sala dos muestra numerosos objetos en plata, oro y bronce: relieves, bandejas ornamentales, esculturas, jarras, etc. La sala tres se dedica a las casas de muñecas, que representan una vivienda de la época. Cada objeto fue realizado por artesanos en el mismo material que el objeto real que representa. El coste de cada casita fue comparable a una vivienda cara de aquella época. La sala cuatro nos habla del poder mundial de los Países Bajos. La sala cinco se dedica a la cerámica de Delft. La porcelana tiene su origen en el siglo sexto en China y no se importó a Europa hasta el siglo catorce. En el siglo diecisiete se importaba a través de Ámsterdam. Los alfareros de Delft tuvieron la suerte de conseguir fabricar cerámica parecida a la porcelana china justo cuando los chinos dejaron de producirla a causa de una guerra civil. La llamaban con orgullo porcelana holandesa pero, en realidad, no lo era; cuando la porcelana se quiebra es blanca mientras que la cerámica es amarilla o rojiza. Aún así, en 1660 se puso de moda en toda Europa y los alfareros de Delft no daban abasto. El declive llegó a principios del siglo dieciocho, cuando un alquimista alemán descubrió, con doce siglos de retraso respecto a los chinos, cómo fabricar la verdadera porcelana que se conocería como porcelana de Sajonia.
    Ahora subimos al piso superior, a la pinacoteca. Se calcula que se pintaron cinco millones de cuadros durante el Siglo de Oro. Todas las clases sociales se aficionaron a la pintura, hasta los agricultores colgaban cuadros en sus paredes; el panadero de Delft poseía dos cuadros de Vermeer, no te digo más.
    Con la Reforma protestante, las iglesias católicas fueron desnudadas de todo embellecimiento, incluyendo estatuas y pinturas; incluso los órganos estuvieron en peligro, menos mal que los amantes de la música protestaron. Esto fue la puntilla para los cuadros de tema religioso, ahora los pintores disfrutaban de total libertad para escoger los temas: la naturaleza, la vida diaria, retratos, bodegones, pinturas cómicas, etc. La mayor parte de los pintores se especializaron en algún tema concreto, como el pintor sordomudo Hendrick Avercamp, especialista en escenas de invierno. Con su Paisaje invernal te puedes tirar horas descubriendo pequeños detalles, como la pareja haciendo el amor en el pajar o el tipo cagando dentro de la lancha.
La ronda nocturna de Rembrandt
Los mejores pintores tocaban todos los palos. Rembrandt fue uno de ellos: retratos, paisajes, pintura narrativa, escenas bíblicas, etc. En el museo se exponen unas pocas de sus obras: Los síndicos, La novia judía, Jeremías, Autorretrato y su cuadro más celebrado: La Guardia Cívica mandada por el capitán Frans Banning Cocq y el teniente Willem van Ruytenburch, más conocido como La ronda nocturna. Los que entendemos poco de pintura necesitamos una explicación: ¿Por qué es tan famosa esta pintura? Lo primero que hay que aclarar es que el título es incorrecto, la acción del cuadro no se desarrolla de noche sino de día; el cuadro estaba tan sucio que parecía una escena nocturna, sin embargo la acción ocurre dentro de un portal, a plena luz del día. La composición del cuadro es novedosa por su sensación de movimiento, parece un fotograma de una escena, el siguiente sería distinto. Lo habitual de la época eran los sujetos estáticos. Tampoco respetó la disposición habitual de los personajes según un estricto orden jerárquico, sino que los colocó basándose en razones plásticas. Con tantas novedades era natural que el cuadro no gustara en su momento, sin embargo, es un cuadro fundamental en la historia del arte. Ya lo dijo Zappa: "Sin desviación de la norma, el progreso no es posible".
    ¿Y cuánto ganaba Rembrandt por sus retratos? Sesenta guilders por persona retratada era una cifra habitual. Por un cuadro como Los síndicos pudo ganar unos trescientos guilders, aproximadamente lo que ganaba un panadero o un carpintero en un año. Y es que los pintores y los músicos aún no eran valorados como artistas, sino como simples artesanos, es decir, oficios viles y mecánicos.
    Mi mujer y yo hemos disfrutado en este museo, nos ha parecido lo mejor de Ámsterdam. No sabíamos nada de la historia de los Países Bajos y después de esta visita algo nos habrá quedado, digo yo.

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